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Paula Zegers
POR MAGDALENA BOCK // PRODUCCION XAVIER SANHUEZA // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS
Paula Zegers  Jeans es lo que uso casi todos los díasTengo muchos y sigo comprando. Me gustan los de Armani y los de Maria Vazquez. Uno se puede ver elegante si los combina con una camisa de seda y tacos altos.
  Durante una época pinté muchos corazonesTienen una cosa gráfica que me encanta. Ahora los colecciono, los tengo en llaveros, en los muros de mi taller, compro lo que encuentre con esta forma.
  Anteojos de sol Son de la tienda The Clinic, inspirados en un diseño de James Dean. El pañito para limpiarlos lo compré en Roma.
  Soy bien buena para los tacos altosPero durante un viaje en París tuve que recurrir a las zapatillas. No cualquiera eso sí, compré estas que son top, de gamuza, me las piden hasta las niñitas para ir a sus fiestas.
  Me rayan los libros para escribir o dibujarTambién me traigo de viajes y siempre ando con uno. En ellos escribo poesías, a veces son el inicio de algunos proyectos…
  Me gusta mucho como decora Ximena TannenbaumEs muy mi onda, con toques kitsch y retro. Este pouf me lo hizo ella y está tapizado con un género art decó original.
  El chocolate Lindt es mi preferidoMientras más cocoa tenga, más me gusta.
  Mouse Es una más de las tantas cosas raras que estoy comprando todo el tiempo. Lo compré en el Drugstore, donde está lleno de tiendas entretenidas.
  Lápices a mina de coloresDonde voy me traigo algunos. Tengo de París, India, Roma… Siempre ocupan la mitad de mi maleta. Es el mejor regalo que me pueden hacer.   Frutero de Alessi Tiene mucho que ver conmigo. Siempre ando buscando cosas con diseño y esto de Interdesign me encantó. Lo uso como centro de mesa en el comedor.  
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“Tiene una alegría de vivir que nos ha llenado la vida a todos los que la conocemos”, así describe a su amiga del alma el pintor Samy Benmayor. Es simpática la Paula, auténtica, fácil y relajada. Llegamos a su casa a las 12 del día, nos abrió la puerta con la sonrisa de oreja a oreja y al tiro nos preguntó, “¿Qué quieren? ¿Un café, un jugo, un vinito?”. No necesitamos nada para entrar en confianza. Esta artista que pinta mujeres parecidas a ella, que durante varios años estuvo casada con el pintor Pablo Domínguez, y que hace un tiempo formó una nueva y “maravillosa” familia, es intensa “a concho”. Le ha pasado de todo, lo bueno, lo malo, el amor y el desamor, como es la vida, pero igual en su cuerpo finito sólo hay cabida para mucha alegría y una dualidad que la hace muy especial. Por un lado está la rebelde, la que echaron del Villa María por sacarle la toca a una monja, la que se quedó repitiendo y ni siquiera le contó a su mamá, la que se fue a vivir sola a los 21 años cuando nadie lo hacía, la que es de tiro largo y “embalada” hasta el día de hoy; pero por otro hay una mamá cien por ciento comprometida con sus hijos, súper responsable, trabajadora, buena dueña de casa y, sobre todo, muy familiar. “Me gusta la cosa familiar entretenida, no formal. Como casi todos los 18 de septiembre, para estas Fiestas Patrias ya estamos preparando en nuestro campo en Huentelauquén una fonda que hacemos todos los años, con un grupo de huasos, canto, baile y cordero al palo”.
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