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Santiago Cabrera
POR MAGDALENA BOCK // FOTOS ARI MALDONADO ESPAY
Santiago Cabrera  AudífonosMe los compré cuando supe que la serie Héroes finalmente se grabaría y que iba a tener que viajar. Es ideal para no oír ni el llanto de la guagua que va sentada al lado ni nada.   ChaquetaCuando fui al Festival de Cannes me la mandaron, pero luego la tuve que devolver porque la necesitaban para la continuación de una serie. Meses después me llamó la productora, quien se acordó que me había gustado mucho, para regalármela.   ChupallaEn Chile el sol es tan peligroso que hay que tener cuidado. Cuando estuve en Cachagua no la dejé de usar.   Los hermanos KaramazovHace mucho tiempo quería leer a Fyodor Dostoievsky, me habían hablado de un capítulo de este libro, y decidí leerlo entero.   Esta day bed la tengo puesta en el living de mi casaLa parte de atrás es una puerta antiquísima y los cojines son de la India. Me gusta el tema de la decoración, es bonito saber de dónde viene cada cosa.   PelículasEn mi casa tengo un proyector y una pantalla, una muy buena compra. Me encanta ver películas, pero como esto es algo que hay que armar, no llego a sentarme frente a la TV. De las últimas que he visto, Slumdog Millionaire me gustó mucho.   Soy fanático del fútbolEn LA hay varias ligas, incluso una vez jugué un partido con el equipo de Inglaterra. Fue un sueño hecho realidad, pude jugar los 90 minutos, a pesar de que los productores de la obra que estaba realizando me iban a sacar antes para evitar lesiones.   El BlackBerry es literalmente mi oficinaDespués de aguantar un par de años caí en el sistema. Mi agente me dijo "lo tienes que tener", y tenía toda la razón porque me sirve para estar conectado en todos los viajes. Me compré el chico, eso sí.
  BolsoCuando vivía en Londres lo ocupaba mucho porque uno sale y, como hay que andar en micro o metro para todos lados, lo mejor es andar trayendo todo lo necesario. En LA se usa el auto para todo, pero igual no me lo saco.   Estas botas me las compré con plata de HéroesFui con unas mías bien viejas al casting y se me llenaron de pintura... Cuando empezamos a grabar me dijeron que me comprara unas nuevas y partí a Fred Segal, una de esas tiendas inalcanzables.   Horno antiguoMe gusta mucho cocinar recetas con carne, pollo o pescado, si no se me acaban las ideas. He aprendido platos mexicanos y durante la gira de Che a Cuba, aprendí el verdadero guacamole. Mi casa venía con este horno que es buenísimo para hacer de todo.   Este cuadro es una copia de uno de Guayasamín Me lo regaló un amigo para mi cumpleaños 16 ó 17. Viajé con él a todos los países en que me tocó vivir y siempre lo pegaba en mi pieza casi que con scotch. En LA por primera vez amoblé mi propia casa y decidí enmarcarlo y colgarlo en el living.   Siempre para viajar uso este necessaireMe ordena mucho la vida. Es como trasladarse con el baño, porque se cuelga y se usa tal cual donde uno esté.   Vino chilenoEl vino californiano es bueno, pero carísimo. En cambio el chileno tiene una muy buena relación precio-calidad. Creo que Casillero del Diablo es siempre una carta segura, entro al supermercado y me voy directo a comprarlo.  
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Es un actor de cine por donde se lo mire (se hizo internacionalmente conocido con su personaje en la serie estadounidense Héroes, además de otras películas y obras de teatro, como Romeo y Julieta en Londres), pero Santiago Cabrera logra que cuando uno converse con él se olvide por completo que es famoso. Muy tranquilo, le da un aire terrenal a Hollywood, donde vive desde el 2006, se podría decir que de puro humilde se lo mete al bolsillo. No se toma muy en serio a los fans, ni lo que se publica de él, como que es uno de los actores más subvalorados por la crítica del 2008 o uno de los 50 latinos más bellos, tampoco el Festival de Cannes, donde hasta Armani quizo vestirlo. “Al final no te cambian la vida ni las críticas positivas ni negativas, eres tan bueno como tu próximo trabajo”, dice él. Hijo de padres diplomáticos (vivió en Venezuela, Canadá, Rumania, Londres, España, Chile e Italia), es de nacionalidad chilena y nunca ha cortado los lazos con nuestro país. En el verano llegó junto a su mujer alemana a promocionar su última película, Che, el argentino, de Steven Soderbergh. Estuvo en Cachagua con su familia y sus amigos del San Benito y estaba feliz, “me gusta venir y darme cuenta que todos están iguales”, cuenta Santiago, que también sigue siendo el mismo de siempre a pesar de su éxito y miles de proyectos.
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