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Retrato


ED Nº 166, Julio 2009
Como Antes 


POR MARIA JOSE NAZAR // FOTOS PATRICIA STEVENSON


Lucy Piwonka está de vuelta con su nueva pastelería Madame de Pompadour, pero con las mismas recetas que por más de tres décadas la hicieron conocida mientras estuvo a la cabeza de Avenue Du Bois. Sus famosas tortas, croissants, eclairs, canapés y tapaditos en gloria y majestad, en un nuevo salón de té.

Preparaciones hechas por años con las mismas recetas

La mejor materia prima

Proceso artesanal

Desde temprano, se van trabajando con gran cuidado y dedicación cada uno de los más de cinco mil productos que día a día se preparan en este lugar.

La mejor materia prima

Preparaciones hechas por años con las mismas recetas

Fábrica de Madame de Pompadour

Lucy Piwonka y su hija Patricia Ilharreborde

Visitar la fábrica de Madame de Pompadour de Lucy Piwonka, es algo parecido a habernos ganado el ticket de oro para entrar a la de Willy Wonka en la película "Charlie y la fábrica de chocolates". ¡Si hasta de nombre se parecen! Claro que esta es blanca, pulcra y muy simple, pero impresiona la devoción de los maestros pasteleros que por más de treinta años la han seguido incondicionalmente, la generosidad –no sólo porque probamos todo lo que salía del horno, sino también por la abundancia con que elaboran sus productos– y porque es ella quien, día a día, inspecciona cada una de las preparaciones que por años ha hecho con las mismas recetas y la mejor materia prima.

La historia de Madame de Pompadour comenzó en calle Huérfanos, al frente del Teatro Rex y su dueña original era la francesa Gabrielle Tabart. Los cambios políticos la hicieron arrancar de vuelta a sus tierras y fue uno de sus clientes frecuentes quien se la compró para que su señora –experta cocinera– se hiciera cargo. Así, en 1972 Lucy Piwonka se convirtió en su alma, cambió la tienda a El Bosque y la rebautizó, transformándola en la más que famosa Avenue Du Bois. En poco tiempo, sus tortas, pasteles y empanadas de pino se convirtieron en los infaltables de cada domingo. Hasta que en el 2006 vendieron la marca y el terreno, en donde además de la tienda, estaba el salón de té y la fábrica.

Pero fue muy corto el tiempo en que Lucy y su hija, Patricia Ilharreborde, se mantuvieron fuera del negocio. Sólo dos años después revivieron Madame de Pompadour y las recetas originales, abrieron una pequeña tienda en Luis Pasteur e instalaron la fábrica en El Salto. Sus devotos clientes volvieron solos, sin publicidad de por medio, porque ya estaban echando de menos sus inigualables tortas Saint Honoré y Pompadour, con harta crema como caracteriza a la pastelería francesa.

En su fábrica, las cosas se siguen haciendo como en los primeros años, con cuidado y mucho trabajo. “Es casi un apostolado”, confiesan, ya que se produce desde temprano y de domingo a domingo. Las máquinas modernas y la producción industrial aquí no existen. A cada uno de los cinco mil productos diarios le dedican el tiempo justo, no les preocupa que el proceso sea demasiado lento y poco ventajoso para el negocio, nada importa más que la calidad. Como el fondant que a diario y desde hace treinta años prepara Sergio, quien se demora una hora en paletear diez kilos de este glaseado, parte fundamental de sus preparaciones. Una técnica que ya nadie hace, según cuentan ellas, porque ahora lo venden listo por galones. Aquí, cada galleta, palmerita y profiterol se hace a mano, de forma artesanal.

Aunque ni los procesos ni las recetas cambian, sí se han debido adaptar a los gustos actuales. Brownies, queques, variados quiches y sopas son algunas de sus novedades, pensadas para dueñas de casa, con bastante menos tiempo que las que les compraban en un principio.

Ahora madre e hija están dedicadas tiempo completo a la consolidación de su proyecto y muy especialmente a su nueva tienda, en donde traen de vuelta el salón de té. Concepto que quieren reforzar ya que, dicen, se han dejado de lado por la masificación de las cafeterías express. Creen que hacen falta lugares donde volver a sentarse con calma en un ambiente cálido y poder disfrutar de exquisiteces, como las que por años han dado gran fama y prestigio a estas pasteleras.

Luis Pasteur 6500, local 1, Vitacura. Teléfonos 893 8055, 893 9018.

 

 

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