Esta mujer le da dos y hasta tres oportunidades a un mueble antes de deshacerse de él. No bota ni medio junco o silla rota, todo lo recicla, lo da vuelta y lo arregla, siguiendo su diseño, usando los mismos materiales y dejándolos incluso mejor que nuevos.
Hace cinco años que Teresita Erazo se dedica a transformar y restaurar mobiliarios y hoy no hay encargo que le gane la mano. Siempre les encuentra alguna solución, “por muy enfermos que estén sus huesos”, dice riéndose.
Su veta artística le viene de chica, aunque hizo mil cosas antes. Fue modelo para diferentes revistas, hizo comerciales para la televisión, trabajó como relacionadora pública en El Colorado, vendió ropa y hasta proyectó jardines.
Más tarde le ofrecieron hacerse cargo de la tienda de géneros Le Cottonier y pasó doce años conociendo materiales, colores y todo lo que hay que saber de tapices, atendiendo a clientes y asesorando a decoradoras y arquitectos. Hasta que llegó un minuto en que se cansó de la rutina, de los horarios y de no tener algo propio, y renunció. Fue así como probando y “dándoselas de grande” –como cuenta– hizo uso de lo que había aprendido, de sus contactos y armó en su casa este negocio de transformación de muebles.
Al principio lo tomó como algo pasajero mientras encontraba un trabajo más estable. Pero al poco andar se dio cuenta que le encantaba y decidió profesionalizarse. “Me resultó fácil, porque ya conocía a varios maestros, había trabajado con decoradores y sabía bien qué hacer y qué no en el tema de los muebles”.
Entre los servicios que entrega está la trasformación de sofás, sillones, butacas y todo lo que tenga patas; también restaura muebles antiguos; tapiza, engenera muros y hace cojines, colchas, pieceras y cortinas a la medida; y además diseña a pedido mobiliarios para comedores, livings y salas de estar. “Me encanta lo que hago, sobre todo la transformación, porque es donde más puedo desplegar mi talento, mi gusto, mi ojo y mis años de experiencia. Los dejo como nuevos, porque me preocupo de armarles el esqueleto con buena madera para que queden reforzados, forrarlos antes de tapizarlos y no usar clavos, sólo tarugos”.
Y a su ojo experto y sus buenas ideas se le suma una cuadrilla de maestros que hacen realidad lo que ella dibuja en los planos. “Elegí a los mejores en su área, desde barnizadores a tapiceros. Son probados y comprobados, saben de sus oficios, son cumplidores y bien mandados, me hacen caso en cada detalle que les comento y me siguen al pie de la letra las instrucciones, lo que es fundamental para que esto funcione”.
Su sistema de trabajo es simple. Hay que llamarla por teléfono para coordinar una hora de visita y ella va a la casa del interesado para ver el proyecto. Luego hace un presupuesto con lo acordado, manda a buscar el mueble e incluso puede comprar los géneros que se necesitan. “Lo más importante es ahorrarles los problemas a mis clientes. Ellos se olvidan hasta que llego de vuelta con la pieza lista”. Una gran ventaja es que asegura una entrega rápida del pedido. “Certifico con mi vida que no me voy a demorar más de 15 días en los arreglos, y este plazo incluye la instalación y cerciorarme que el cliente quedó contento con el trabajo”.
Entre sus pendientes tiene pensado en el futuro lanzar una línea de muebles propia. No aspira a una tienda, sólo a hacer sofás o sillones con un diseño especial y creado por ella misma. “Mi gran sello es que trato de interpretar a las personas en lo que quieren. Voy a sus casas, veo donde viven, converso con ellas, las trato de conocer un poco y las asesoro en mucho más que en darle forma a un sofá. Esto es lo mío y por eso me llaman tanto”.
Teresita Erazo, teléfonos 229 7268, 9-181 7942,
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