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| Miércoles, 11 de Enero de 2012 15:56 |
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Más al sur
Cuando algo nos gusta, se nota... Este verano fuimos a conocer el nuevo spa del Hotel Correntoso en Villa La Angostura y, como todo lo hecho por sus dueños, nos encantó. Está bien pensado, tiene identidad y mucha dedicación.
Ahora es el momento para preparar sus vacaciones y partir a este increíble lugar, queda cerca, lo van a atender como nunca y estará inmerso en una naturaleza que conmueve. Volver a un lugar dice mucho. Habla de una muy buena experiencia, de lo bien que uno lo pasó, de los buenos recuerdos, de lo mucho que a uno le gustó todo. Tanto como para repetirlo. Pero volver por tercera vez significa todavía más. En el Hotel Correntoso de Villa La Angostura nos pasa eso: siempre quedamos con ganas de más. Algo tiene que hace sentirse tan cómodo como en la propia casa, pero al mismo tiempo tan desconectado como si estuviera en otro continente. Y no podemos estar más cerca, es como ir al sur, basta tomarse un avión a Osorno y del mismo hotel lo van a buscar. El Paso Puyehue es parte del panorama, en pocos kilómetros la clásica vegetación de los campos chilenos va quedando atrás y es reemplazada por los bosques, los cerros tupidos y las cascadas (si es que ha nevado) más lindas que se pueda imaginar. Se le va a pasar volando. Llegar allá es otra cosa: basta poner un pie en el hotel para experimentar las mejores sensaciones: aquí hay calor de hogar, aunque suene a cliché, chimeneas prendidas, camas y baños exquisitos, una gran piscina y el paisaje increíble. El lago Nahuel Huapi es mucho más que una gran extensión de agua, está rodeado por cerros nevados, bien verdes, y una luminosidad que va tiñendo de diferentes colores y mostrando nuevas perspectivas todo el tiempo. Una naturaleza que jamás aburre, sino que sorprende una y otra vez. Esta vista espectacular es la que tienen 45 de las 49 piezas (las otras dan a la montaña), amplias, cómodas y con jacuzzi, también el restaurant, bar y el exquisito spa recién inaugurado que fuimos a conocer esta vez. Como todo en el Correntoso, en el Herbal Hamman & Spa también se nota la mano y dedicación de los dueños del hotel, Alejandro y Andrea Laurence. Aunque el lugar ha ido creciendo, ellos siguen funcionando como si tuvieran invitados en su propia casa. Viven en Buenos Aires, pero van todos los meses a Villa La Angostura, tienen una casa preciosa de piedra a un costado del hotel (la publicamos en enero del 2006) y en las vacaciones de verano e invierno se instalan ahí para estar pendientes de todo lo que pasa. Andrea se hizo cargo de la decoración junto a su amiga Marisa Prado, y se preocupa personalmente de las sábanas, almohadas, toallas, batas y hasta de las cremas de mano y after shave de rosa mosqueta que dejan en el baño. Lo hace con cariño, lo que deja un sello invisible, pero que se respira. El spa, diseñado por el arquitecto Ignacio Benavides, el mismo que se encargó de las nuevas habitaciones, y que ha construido varias casas lindas de la zona, tiene una gran piscina temperada de mosaicos que continúa hasta el exterior del hotel y un hammam de barro con piedras del lago, que utiliza técnicas mapuches. Es como un baño de vapor, pero más rico, con la temperatura justa y esencias de eucaliptos. Además tienen sauna finlandés, un área de fitness con máquinas cardiovasculares y unas cabinas blancas, impecables, y con las mejores vistas, donde hacen todo tipo de tratamientos con los productos franceses Yonka y otros artesanales de la zona. Masajes corporales, terapia de piedras, reflexología, faciales y más... Se puede pasar el día entero en este spa. Le va a hacer demasiado bien. Es el único de Argentina y el segundo de Sudamérica que forma parte de la cadena de hoteles boutique Small Luxury Hotels of the World. Para tomar desayuno, almorzar, tomar té o comer está el restorán del hotel. Todo se hace ahí mismo, los más ricos panes, facturitas y mermeladas, la pasta, los postres. La carta no es larga porque va variando todos los días, tienen un muy buen cordero, carnes y mucha trucha del río Correntoso que se junta con el lago a los pies del hotel. En temporada alta se abre el restorán del puerto, donde preparan exquisitas pizzas, sandwiches y ensaladas, además de su clásica trucha y salmón en horno de barro. Bueno, comer bien y relajarse son los principales objetivos de las vacaciones, y aquí lo logrará, pero no es lo único para hacer. Si le gusta la naturaleza, este es el mejor panorama que puede programar para este verano. En el hotel hay salidas diarias con guías para hacer excursiones, caminatas o trekkings, la zona es famosa por la pesca con mosca (o bien a bordo de su embarcación Don Primo), hay paseos en mountain bike, kayaks, rafting, cabalgatas, canopy, buceo en agua fría. Si llega a ir en invierno puede esquiar en el Cerro Bayo, que queda a 15 minutos. La verdad es que le organizan lo que quiera. Incluso si quiere pasar el día en una playa solitaria, pero sin agotarse en la llegada, en el hotel lo van a dejar y a buscar, lo dejan con picnic y una radio. También hay una lancha que lo lleva a la mitad del lago para tomar champagne al atardecer. A sólo tres kilómetros está el pueblo Villa La Angostura. Es chico y tiene una calle principal, algo así como Pucón, pero mucho más ordenado porque todas sus casas son iguales, de piedra y alerce. Es una aldea de montaña, con un look bastante suizo, y lleno de pequeñas tiendas, heladerías artesanales y restoranes. Hay dos que tiene que probar: para almorzar, La Caballeriza, es el mismo que está en Buenos Aires, de carnes a la parrilla, donde comimos las mejores papas fritas. Y por lo menos una noche tiene que comer en Tinto Bistró. Ya lo habíamos recomendado antes, pero esto es algo que también hay que repetirlo varias veces. Bien familiar y casero, con la típica decoración de un bistró europeo, es de Martín Zorreguieta, hermano de la princesa de Holanda, y del chef Leo Andrés. Todo el tiempo están cambiando la carta porque, salvo los turistas, sus clientes son siempre los mismos, todo el mundo que lo conoce se hace fiel al tiro, pero hay platos clásicos e imperdibles, como el cordero al vino tinto. Pero siempre lo mejor va a ser volver al hotel, donde sentirá como que lo están esperando. Eso pasa en los lugares con alma. Informaciones y reservas: www.correntoso.com,
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