|
| |
| Miércoles, 02 de Febrero de 2011 00:00 | |
|
Descanso total
¡Bon Bini Bonaire! POR LUISA ZUBERBUHLER // FOTOS CAMILO ALDAO ¡Bienvenidos! Esta isla en las Antillas Holandesas, perdida en el mar Caribe, a 80 kilómetros de las costas venezolanas, con arrecifes de coral, lagos con miles de flamencos rosados, playas de arena blanca y aguas transparentes color turquesa, es mucho más que un paraíso para buzos y windsurfistas. Pequeña y apacible, esta isla de sólo 300 kilómetros cuadrados, situada fuera del cinturón de huracanes, recibe a sus visitantes con temperaturas de verano durante todo el año. Casi nunca llueve y los 30° de promedio apenas se notan porque el viento es constante. Los alisios soplan siempre del mismo lado y por eso la costa Este es ventosa y fresca, mientras que la Oeste está protegida de las olas y del viento: la mayoría de los hoteles y resorts dedicados al buceo están de este lado. Cada año unos 20 mil buzos recalan en esta isla de las Antillas Holandesas, con 90 puntos de inmersión de fácil acceso. Irene da Cunda, simpatiquísima uruguaya e instructora del Toucan Diving Bonaire, ubicado en el Plaza Resort Bonaire, nos explicó que, aunque la mayor parte de la vida marina está a más de veinte metros de profundidad, para divertirse no hacen falta tanques ni traje de goma. Una simple máscara con snorkel basta para pasarse horas admirando un deslumbrante espectáculo de ciencia ficción. Lo comprobamos en el muelle privado de este complejo, que es el más importante del lugar. Y lo reconfirmamos al día siguiente navegando en el Sea Cow, el barco de Keastin, Max y Eric. Un programón de día completo que incluye almuerzo, equipos para snorkeling y zambullidas en Klein Bonaire –minúscula islita deshabitada con cuevas y arrecifes de coral– y otros puntos con coloridos peces tropicales a menos de dos metros de profundidad. Mucho más agreste y natural, la costa Este de Bonaire es el paraíso de los windsurfistas que literalmente coparon Sorobon Beach. Bonaire Wind Surf Place es el lugar ideal para aprender este deporte: Roger y Elvis, ambos campeones olímpicos y experimentados profesores, aseguran que un par de clases bastan para deslizarse sin problemas por la superficie de Lac Bay, maravillosa laguna marina protegida de las olas por un arrecife de coral y con un viento que siempre sopla hacia la costa. Si prefiere la fiaca total, le contamos que las arenas de Sorobon son las únicas que permiten disfrutar de un día de playa sin morir calcinado, con la ventaja adicional de que su Wind & Surf Beach Bar es el mejor lugar para almorzar o tomar un Margarita inolvidable. Dejando de lado los panoramas acuáticos se impone la visita al Parque Nacional Washington Slagbaai, un territorio pintoresco y montañoso en el norte de la isla. El Brandaris, con sus 260 metros, es el monte más alto y el lago Goto, el más grande de la zona. En sus aguas azules y saladas se posan miles de flamencos rosados. Ahí cerca está Pueblo Rincón, el asentamiento más antiguo de Bonaire. En el resto del terreno, árido y chato, hay todo tipo de iguanas y lagartijas de colores, además de cabras y burros salvajes. Otro paseo lleva a las salinas de agua de mar –la única industria importante, aparte del turismo– y a las diminutas casitas de los esclavos africanos que trajeron los españoles en épocas coloniales para trabajar en las plantaciones de Curaçao. La mayor parte de la población actual es mulata y desciende de estos esclavos. Además de holandeses –la isla es territorio del Reino de Holanda–, hay muchos venezolanos y centro americanos. Por suerte casi todos hablan o entienden castellano, aunque los idiomas oficiales son el holandés y el “papiamento”, una incomprensible mezcla de español, inglés, holandés y francés, con palabras derivadas del castellano, facilísimas de “adivinar” cuando se las ve escritas. El atrayente y colorido centro de Kralendjik –la capital de Bonaire– tiene todo lo necesario: boutiques, dos supermercados y varios restaurantes y bares animados e informales. Imperdible reservar mesa en Tipsy Seagull, para devorar langostas frente al mar y a la luz de las antorchas. Consejo final: si no puede prescindir de las mega infraestructuras turísticas huya de Bonaire. La gracia y el encanto de esta isla caribeña, de bastante difícil acceso, está precisamente en la ausencia de shoppings y condominios. Datos Utiles
 Kontiki Beach Club, confortables departamentos, una comodísima Lac Bay Villa para 6 ó 10 personas y buen restaurante en Sorobon Beach, (599) 717 5369, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Bonaire Wind Surf Place, (599) 717-2288 / 5091, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Sea Cow, (599) 785 7727 / 786 0285, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Wind & Surf Beach Bar, 717 5091. Tipsy Seagull, 717 2500. Toucan Diving, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |