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| ED Nº 182, Agosto 2010 | |
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Los cambios en Nueva York son rápidos; algunos buenos, otros no tanto. Por ejemplo, Williamsburg fue tierra de gángsters, luego de emigrantes, de artistas y ahora es una especie de barrio MTV, donde los turistas te sacan fotos porque eres un ¨hipster¨. Seguramente cuando empiecen a construir edificios modernos que matan la onda (industrial en este caso) del lugar, vendrá la decadencia, como pasa en todas partes. La gente también influye en que la ciudad esté en metamorfosis: muchos de los real newyorkers ya no están. Son otros tiempos. Un viejo neoyorquino melancólico me dijo el otro día: "mira en los 70, los 80, hasta a principios de los 90 todavía había gente interesante, loca de arte y de verdad, pero ahora los alquileres son muy caros y la demanda es feroz. Todos quieren estar aquí y vivir esta película, todo ha cambiado y llega esa gente disfrazada, pero sin actitud. Veo muchas niñas del west vestidas como la película Sex and the City, jugando a la ciudad". Nueva York siempre será potente, contradictorio y un lugar donde todo es posible, pero cuando vaya hay ciertos lugares que debe priorizar. Recuerdo hace unos años atrás cuando estaba el High Line del West Village abandonado y la disputa de hacer o no hacer un parque. Hoy se lo puede ver diseñado sobre la línea de tren que circulaba por Manhattan por encima del nivel del suelo y ofrece una perspectiva diferente de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Fue un acierto en muchos sentidos, económico y cultural, hubiera sido una pena que no hubieran dejado huella de su historia. Yo promuevo el reciclaje, así que cada vez que alguien viene a verme lo invito a conocer esta maravilla de paisajismo. “Hace diez años los detractores de la High Line creían que era una monstruosidad. Afortunadamente hubo un grupo de personas que, cuando la miraba, veía en ella un extraordinario regalo para el futuro de nuestra ciudad. Hoy desenvolvemos ese regalo”, dijo el alcalde Bloomberg durante su inauguración. Su longitud completa será de 2,4 kilómetros, partirá de la calle Gansevoort, en el barrio de Meatpacking, para finalizar en la calle 34, en la zona oeste de Midtown. En la Gran Manzana siempre hay ferias. La de Union Square es un clásico, se pone los miércoles y viernes, venden el mejor choclo dulce traído de Upstate y las más ricas mermeladas (dependiendo de las estaciones). También se pueden comprar buenas frutas y verduras. Sin China Town estaría perdido. Es unos de los lugares donde se producen sentimientos encontrados: está lleno de gente y es rudo, pero para mí es un paraíso lleno de secretos, restoranes baratos y picadas, donde uno puede comer exquisitos vietnamit sandwich, los buns (pan de arroz relleno), bubble tea (té con tapioca) y dumplings. Además, cuando estoy agotado, voy a hacerme masajes en un local en Mott con Grant, lejos los mejores de la ciudad. Otro paseo imperdible es ir en bicicleta desde SoHo hasta el Central Park. Arrendar una bici en Nueva York es fácil y barato. Recomiendo tomar la ruta que está al lado West, que recorre todos lo muelles, desde Prince (Soho) hasta los Piers. Desde ahí puede subir hasta la 125 y tomar East al parque. Un nuevo destino para visitar en NYC es Green Point, tierra de emigrantes polacos, que pasó de tener calles realmente muertas y decadentes, sin árboles, a calles llenas de luz y belleza, muy entretenidas de recorrer. En el Mc Carren park me gusta pasear a mi perro todos los días, y es una gran atracción los días domingos, el parque se llena de gente y se pueden hacer picnis. |