Cambio de vida

El dueño de casa lleva más de 15 años en este departamento de Santiago Centro, que ha pasado por cambios y donde destacan los colores y la buena vista. Una de las remodelaciones más importantes: la cocina, que pasó a ser el centro.

Al entrar a este departamento, ubicado en Santiago Centro, se escucha la música de fondo. El piano clásico sumado a la luz del lugar invitan a quedarse aquí mucho tiempo. La terraza tiene una de las mejores vistas de nuestra capital: el Museo Nacional de Bellas Artes de un lado, el Parque Forestal y sus araucarias al frente, el cerro San Cristóbal por el otro; los íconos de la ciudad pueden admirarse como cuadros.

Han pasado más de 15 años desde que su dueño lo compró con su entonces pareja y ahora le queda poco tiempo ahí. Ha decidido hacer un cambio en su vida y pasar más horas fuera de Santiago. Pero dejarlo es difícil. El departamento le encanta y a veces se cuestiona su decisión.
Es que no es sólo su ubicación, lo rico del lugar y la vista. “Acá he tenido muy buenos momentos, lo he pasado tan bien. Pensé que iba a ser mucho más fácil”, cuenta.

Techos altos, parqué negro, una chimenea de mármol antigua y una cocina grande, de colores y repisas transparentes, hacen del departamento un espacio único. Y muchas de esas ideas fueron suyas.
Años después de comprarlo y cuando ya vivía solo, la cocina fue remodelada y se convirtió en el centro de la casa. Su amigo, el arquitecto Enrique Correa, lo ayudó. Sacaron el mueble isla que existía en un comienzo y lo reemplazaron por una mesa de comedor. Además, corrieron la cocina contra una pared y dejaron las cosas a la vista. Abrieron los muebles, les pusieron vidrios a las puertas y repisas y espejos atrás, también le agregaron luces desde arriba. “El lugar agarró toda una onda como afrancesada”, dice.
Los colores también eran importantes. “Siempre me habían llamado la atención los lugares donde se come que son rojos. He estado en varias partes del mundo en lugares así y me siento muy acogido. No sé por qué, pero dije: ‘quiero tener una cocina que sea roja’. Y ha sido el hit de la casa”, cuenta. “Ahí pasa todo. La gente llega y se queda sentada, no se paran más. Siempre en esta casa se termina carreteando, bailando”.

Ese no fue el único cambio que le hizo al departamento, que tiene 200 metros cuadrados. Cuando llegó el momento de hacerle un “lifting”, dice, la decoradora Clara Gil fue parte del proceso. Los sillones, un espejo en la pared del living y una mesa redonda con cuatro sillas de color son sólo algunas cosas que fueron obra de ella. Las flores y los toques de iluminación, que generan ambiente, los agregó él.
El dueño de casa se dedica al mundo del turismo pero prefiere viajar liviano y no es de esas personas que se encargan o traen muebles de cualquier parte que visitan. Pero, de todas formas, es imposible no notar su afición por los aviones.

En el mueble de biblioteca que tiene en el living, que fue diseñado por Max Cummins, se pueden ver de diferentes líneas aéreas y tamaños. “Desde chico me sentía muy atraído por los aviones, me encantaba la aviación comercial, el mundo, mirar las revistas donde salían viajes, rutas, mapas. Cada vez que llegaba a alguna parte y veía un mapa me quedaba pegado y me los aprendía: los países, los océanos, las capitales, las ciudades, todo”.

Esa pasión también queda reflejada en algunas de las fotos que se ven en las paredes y que fueron tomadas por su amiga María Gracia Subercaseaux.

“Muchas veces me hago la pregunta, por qué tengo que tener un cuadro abstracto de una persona que le pasó un proceso mental equis y que lo plasmó y que hay un buen resultado pero, aunque la pintura me emociona mucho, un momento en que yo haya estado presente o me haya llamado la atención me produce muchas más cosas”, dice.

Ahora que deja el departamento y se reduce el espacio donde vivirá, ha tenido que regalar algunos de esos recuerdos. Y aunque en la teoría tiene todo pensado, en lo emocional no ha sido lo mismo. “La persona que compre este lugar tiene que ser una persona especial, que va a tener una muy buena calidad de vida”.

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