Entre agua y árboles: una casa en Canadá que reinterpreta la vida frente al río

En la ribera del río San Lorenzo, una antigua cabaña fue transformada en una casa contemporánea que se adapta al paisaje y conserva la memoria del lugar.

El nombre del proyecto —L’Échouage, “varadura” en francés— hace referencia a la maniobra náutica que consiste en dejar reposar una embarcación sobre la orilla. Esa imagen fue el punto de partida conceptual para una vivienda que parece haberse posado sobre la ribera del río San Lorenzo, entre bahías de arena y grandes rocas dejadas por las mareas.

En el terreno existía una pequeña cabaña de verano, muy cercana al agua. Aunque el encargo original contemplaba su demolición, los arquitectos del estudio Bourgeois / Lechasseur architectes decidieron conservarla. Su estructura sencilla, la orientación hacia el horizonte y su integración con el entorno fueron el punto de partida para el nuevo diseño. En lugar de reemplazarla, optaron por restaurarla y convertirla en el núcleo del proyecto.

Una intervención que amplía sin borrar

La cabaña original fue reforzada y elevada sobre nuevos pilotes para protegerla de las variaciones del nivel del agua. A partir de ella, el proyecto se extendió con dos nuevos pabellones conectados por una pasarela liviana.

El volumen existente reúne los espacios comunes —cocina, comedor y living—, todos orientados hacia el río. En uno de los nuevos pabellones se ubica la pieza principal, mientras que el otro alberga un pequeño departamento independiente para invitados. Esta distribución permite mantener la cercanía familiar, pero con privacidad para cada unidad.

Los volúmenes se organizan en torno a patios que ordenan el conjunto y lo integran con el terreno. Uno de ellos, protegido del viento, incluye una piscina abierta hacia el río, que extiende la experiencia del paisaje hacia el interior de la casa.

Desde cada ambiente, las aberturas enmarcan distintas vistas del entorno —el bosque, las rocas, el agua— y permiten que la luz natural defina la atmósfera interior.

“Queríamos que la casa se sintiera parte del lugar, no un objeto aislado sobre él”, explican los arquitectos.

Materialidad y coherencia

Toda la construcción está revestida en madera de cedro en dos tonos. El tono oscuro, en el exterior, remite a la madera envejecida por el clima, mientras que el más claro, en los interiores y zonas resguardadas, aporta calidez y refuerza la continuidad visual entre los distintos volúmenes.

El uso del cedro, junto con la escala baja y fragmentada de la vivienda, permite que el conjunto se integre con el paisaje sin imponerse sobre él. La casa mantiene la escala doméstica de la antigua cabaña, pero ofrece un programa contemporáneo y funcional, adaptado a las condiciones del lugar.

Más que una obra nueva, L’Échouage Residence es una actualización respetuosa de una estructura preexistente, que combina memoria, técnica y un diálogo constante con el entorno natural.

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