Viajes

24h en Victoria Falls, una de las maravillas naturales más fascinantes del mundo

Mucho más que unas cataratas, las Victoria Falls es un destino que ofrece natura, arte, gastronomía y naturaleza.

Las Cataratas Victoria, más conocidas como Victoria Falls, son uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida. Consideradas una de las maravillas naturales más impactantes del mundo y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1989, se sitúan en la frontera entre Zambia y Zimbabue, formando un espectacular salto de agua del río Zambeze. Por ello, pueden visitarse desde ambos países: desde el distrito de Livingstone, en la Provincia del Sur de Zambia, y desde el distrito de Hwange, en la región de Mashonalandia Occidental, en Zimbabue.

Pero más allá de la grandiosidad de sus cascadas, la localidad de Victoria Falls -desde el lado zimbabuense- ofrece numerosas actividades que la convierten en un destino completo y versátil, con planes suficientes para disfrutar de un día intenso o incluso de dos o tres jornadas. Te proponemos los mejores planes para exprimir 24 horas en un lugar que sorprende por su arte local, sus paisajes, su naturaleza exuberante y su buen hacer.

LLEGADA Y PUESTA EN MARCHA 

El aeropuerto de Victoria Falls ha sido recientemente clasificado como internacional, por lo que hoy recibe vuelos procedentes de distintos puntos del mundo, cada vez con mayor frecuencia. Anteriormente, operaba únicamente a nivel nacional, lo que obligaba a hacer escala, generalmente en la capital de Zimbabue, Harare. Actualmente, es posible llegar de forma directa: aterrizar, tramitar el visado -obligatorio en todos los casos- y comenzar la aventura.

El aeropuerto se encuentra a unos 30 minutos en auto del centro de la ciudad, un trayecto cómodo y rápido gracias al escaso tráfico de la zona. Hablamos de un enclave relativamente pequeño, muy frecuentado por viajeros de todo el mundo que llegan atraídos por las cataratas y descubren, una vez allí, que el destino ofrece mucho más.

Para recuperarse del viaje y recargar energías antes de un día lleno de planes, una parada imprescindible es la cafetería y restaurante Marula. Situado en pleno centro, en la animada intersección de Park Way y Livingstone Way, ofrece café de especialidad, jugos naturales, tostadas, bowls, ensaladas y otras propuestas saludables. Un espacio versátil, ideal para desayunar, almorzar y comer, con opciones vegetarianas y veganas, además de tapas y cócteles.

LAS VICTORIA FALLS

Con el estómago lleno y las energías a tope, la primera parada oficial no podía ser otra que las Victoria Falls. Aunque pueden visitarse a lo largo de todo el día, hacerlo a primera hora de la mañana es ideal por el clima, cuando el calor aún no es intenso. Por lo general, la zona disfruta de temperaturas agradables durante todo el año: rara vez hace frío, aunque existen épocas de lluvias, especialmente perceptibles en el entorno de las cataratas. Conviene ir prevenido y llevar un chubasquero, ya que en algunos puntos el agua pulverizada cae como si lloviera, sobre todo cuando sopla el viento.

La visita dura aproximadamente entre una hora y media y dos horas, dependiendo del ritmo y del tiempo que se quiera dedicar a hacer fotografías. Puede realizarse con guía o por libre: el recorrido está perfectamente señalizado y no presenta dificultad, aunque contar con un guía ayuda a comprender mejor la historia del lugar y algunas curiosidades. El itinerario comienza tras abonar la entrada y continúa siguiendo los senderos que conducen a los distintos miradores, desde los que se disfrutan perspectivas únicas de las cataratas.

El recorrido culmina con la vista del puente de Victoria Falls. De estructura parabólica, cruza el río Zambeze justo sobre el salto de agua y conecta la localidad de Victoria Falls, en Zimbabue, con la cercana Livingstone, en Zambia.

SIGUIENTE DESTINO: ARTE LOCAL 

Tras la visita a las cataratas, llega el momento de dejarse seducir por el arte local que impregna el pueblo. A pocos pasos de la entrada, una larga calle principal -la misma en la que se encuentra Marula Café- concentra numerosas mini galerías, puestos artesanales y mercados de esculturas de piedra de todas las formas y tamaños imaginables. Merece la pena dedicarle varias horas para admirar la creatividad local y, por supuesto, llevarse algún recuerdo único.

A ello se suman galerías con pinturas de gran fuerza visual firmadas por artistas de la zona, así como creadores que trabajan en plena calle, pintando sus obras en pequeños rincones que se convierten en improvisados estudios al aire libre. Aquí encuentran su fuente de inspiración y su particular espacio de paz.

En una de las calles secundarias se encuentra Elephant’s Walk Shopping & Artist’s Village, un pequeño centro comercial semiabierto que reúne aún más tiendas, galerías de arte y propuestas gastronómicas, además de un spa. Un lugar ideal para seguir explorando el pulso creativo de Victoria Falls.

EL RESTAURANTE CON LAS MEJORES VISTAS 

Después de deambular por las calles de Victoria Falls, llega el momento de recargar energías y, sin duda, The Lookout Café – Wild Horizons Restaurant es la elección perfecta. Con vistas espectaculares al entorno de las cataratas, se trata de un espacio de gran prestigio internacional y con una propuesta gastronómica pensada para todos los paladares. Su terraza es la más codiciada por los visitantes, y no es para menos: pocos planes resultan tan memorables como comer con vistas privilegiadas a una de las grandes maravillas naturales del mundo.

POR LA TARDE… 

En Victoria Falls el día comienza temprano: el amanecer suele producirse entre las cinco y las seis de la mañana, dependiendo de la época del año. Por ello, al caer la tarde, una excelente opción es embarcarse en un crucero para contemplar el atardecer desde el río Zambeze.

Se trata de un paseo que dura aproximadamente dos horas y media y que puede reservarse a través de diversas compañías locales, con distintas modalidades y rangos de precio. Desde ubicaciones en la cubierta superior o inferior del barco hasta opciones que incluyen cócteles y canapés o propuestas más sencillas, hay alternativas para todos los gustos -y bolsillos- en una experiencia que realmente merece la pena y que culmina con una puesta de sol sencillamente espectacular.

Y el día no podía terminar sin aprender a tocar los tambores africanos. Para ello, el lugar de referencia es The Boma – Dinner & Drum Show, una experiencia que combina gastronomía y espectáculo. Su bufé ofrece una amplísima variedad de platos y la velada se acompaña de música y actuaciones en directo.

Pero el momento más memorable llega cuando cada comensal recibe un tambor y comienza la sesión participativa para aprender los ritmos tradicionales. Una experiencia divertida, vibrante y profundamente enriquecedora que pone el broche perfecto a la jornada.

ALOJARSE EN UN HOTEL ESPECTACULAR 

Después de un día tan intenso explorando Victoria Falls, es imprescindible recargar energías antes de tomar el vuelo de regreso al día siguiente. El lugar ideal para ello es Mbano Manor Hotel by Mantis, un hotel que combina elegancia, confort y un toque muy personal. La propiedad refleja la historia de su fundadora, Mati, una mujer emprendedora con una larga trayectoria en marketing de destinos, gestión hotelera y aerolíneas en varios países africanos, que decidió dar vida a su proyecto soñado en su hogar natal: Victoria Falls.

Cada rincón del hotel está pensado para ofrecer descanso y bienestar tras una jornada de aventuras. Las habitaciones modernas y acogedoras, la atención cercana y los detalles que evocan la cultura local hacen que hospedarse aquí sea mucho más que dormir: es vivir una experiencia auténtica y memorable que se convierte en el broche perfecto para cualquier visita a esta maravilla natural.

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