Del norte al sur, en la costa, la cordillera y la ciudad: una selección de 10 restaurantes repartidos por Chile que convierten las vacaciones en una excusa perfecta para sentarse a la mesa y dejarse sorprender por cocinas con identidad, oficio y nuevos sabores.
En Antofagasta: Amares Bistró


16 años de trayectoria a cargo del chef Pablo Godoy Salas tiene este bistro de cocina fusión, sabores de autor y cocina peruana. Y si hay algo que brilla en este salón con una gran barra son los productos de estación: el mar, erizos, ostras, chochas, piures, imposible más frescos. Para probar en versiones como las Chochas Amares ($ 19.000), de Tongoy, con leche de tigre de espárragos, palta asada y chalaquita; o los Erizos a la chalaca ($18.500), marinados en leche de tigre de ají amarillo y quinua crocante, con palta asada. También el Pulpo a las brasas ($21.000), con salsa anticuchera y mil hojas de papas gratinadas en salsa huancaína y chimichurri; o el Arroz meloso ($21.000), cremoso y atomatado, con camarones y navajuelas, más chicharrón de pescado, chalaquita y mayo acevichada. Perfecto para acompañar con alguno de los piscos macerados, como el Amares ($7.500), con canela, mandarinas y clavo de olor.
En Instagram @amaresbistro.
Antonino Toro 995, Antofagasta.
Horario: Lunes a sábado de 13:00 a 15:30 y de 19:00 a 23:00 horas.
En San Pedro de Atacama: Ckelar


Ckelar significa fuego, y es el nombre de la cocina de Leonelo Cuevas, ubicada en Casa Ckelar, un hotel de sólo cinco habitaciones, que queda a tres kilómetros de Caracoles, la calle principal de San Pedro, en pleno desierto de Atacama. Leonelo es calameño, de familia atacameña —licanantay, como se le llama en lengua kunza a los habitantes del territorio—, y ofrece un menú degustación (cinco tiempos desde $60.000 o desde $80.000 los siete tiempos) que se prueba sólo previa reserva con al menos 24 horas de anticipación, en las cuatro mesas del hotel, o si se prefiere, en una experiencia en pleno desierto, bajo las estrellas, al estilo de un Glam Camp —ojo que el precio cambia—. Habla de territorio, pero sin límites geográficos. “No nos referimos a Chile, sino al hombre andino, a los pueblos atacameños, ligados a la cultura aymara, quechua”, cuenta Leonelo. Se basa en productos de estación y conservas deshidratas, con sabores como la papa chuño, patasca, chivo o sopa de maní, en honor a la identidad, cultura y riqueza, del desierto más árido del mundo.
En Instagram, @ckelar.gastronomia.atacama.
Av. Selti 22 B-2 1410000 San Pedro de Atacama.
Horario: Miércoles a sábado de 19:00 a 22:00 horas sólo con reservas.
En Valparaíso: Pastalegre
En el Hotel Boutique Palacio Astoreca, el mismo ubicado en un inmueble de 1923, en pleno Cerro Alegre, abrió hace poco menos de un año esta trattoria que tiene el sello de Cristián Gómez, el mismo chef detrás de Circular en el Paseo Yugoslavo y un imperdible si lo que se quiere probar son pescados y mariscos. Aquí lo que manda es la pasta fresca, hecha en el lugar, con un estilo tradicional, clásica, sabrosa, sin dejar de lado el sello propio. Desde opciones de entradas como las Berejenas parmesanas ($9.000), con pomodoro y mozzarella, gratinadas al horno; o la Ensalada caprese ($10.000), con todo el sabor de los tomates frescos de la estación, hasta opciones de fondo como los Tortellini ($17.000), rellenos con pierna de cerdo ahumada y desmenuzada con gorgonzola y guanchiale; o la Lasaña ($16.000), tradicional al ragú.
En Instagram, @pastalegre.
Montealegre 149, Cerro Alegre, Valparaíso.
Horario: Martes a jueves de 13:00 a 16:30. Viernes y sábado de 13:00 a 22:30. Domingo de 13:00 a 16:30 horas.
En Cachagua: Fuegos


Justo a un costado de Las Cujas en Cachagua abrió Fuegos, de los hermanos Max, Juan Pablo y Domingo Raide. Un bar donde se puede bailar, que funciona sólo los viernes y sábados en temporada, donde la buena cocina y el fuego son los protagonistas. Hay entradas como los Anticuchos de langostinos Patagónicos ($14.900), con toques cítricos y chimichurri; o el Crudo de pescado de roca ($14.900), con salsa ponzu, toque de limón y aceite de cacho de cabra. Además de pescados y carnes a las brasas, como el Salmón ($18.500); o el Lomo vetado ($27.500), que se pueden acompañar de una Ensalada de tomates limachinos ($6.900), hechos a las brasas, con aceite de oliva y hierbas como la ruda; o Pastelera de choclo a la chilena ($7.900). A esto se le suma una nutrida carta de vinos que incluye 13 opciones de vinos íconos, como Le Petit Clos ($59.000), y opciones por copa que van desde los $5.500, además de cocteles como Clery verano El Pangue ($5.900 la copa, $14.900 la jarra), de vino blanco, frutillas, arándanos, naranja y los secretos de la casa.
En Instagram, @fuegosdecachagua.
Av. Cachagua 324, Cachagua.
Horario: Viernes y sábados de 7.30 PM a 1.00 horas.
En Algarrobo: Macerado


Si bien lo encuentras en pleno barrio residencial, lo que distingue a este lugar, que abre todos los días, es la atención y el cuidado en los detalles, desde la huerta propia hasta las conservas de la casa, pasando por la terraza y un bar de ostras que abre desde las 11 AM. Cuenta con salón y otra terraza interior aún más amplia, con horno de barro, parrilla, y un bar al aire libre, donde salen cocteles de autor como Sandía Calá ($6.900), de gin macerado en láminas de pepino, con un toque de sandía y limón; más una carta con opciones para compartir, como los Locos Algarrobinos ($24.000), que vienen con papas con maya casera, pasteurizada y vegetales de la estación; o Macerado a Fuego ($48.000), que incluye cortes hechos a la parrilla a carbón, como lomo, pulpo de Juan Fernández y malaya de cerdo, con panera artesanal y encurtidos de la casa.
En Instagram, @macerado.algarrobo.
Las Tinajas 2678, Algarrobo.
Horario: Lunes a domingo de 13:00 a 16:30 y de 20:00 a 22:30 horas.
En Rengo: Entorno


Ojo, no es un restaurante: se trata de un menú de seis tiempos ($45.000 sin maridaje), que funciona de jueves a domingo en una casona de 1910 en Rengo, a pocos minutos de la carretera, y para el que sólo obtendrá la dirección al momento de reservar. Entorno es la cocina de Sebastián Mardones, chef que trabajó en lugares como lo que fue el Europeo, Hotel W o el Singular, y que hace unos años volvió a sus orígenes: la casona de su abuelo. La remodeló y desde ahí cuenta su historia, la de los ingredientes, cultura y costumbres que marcaron su infancia, y que son la base de la zona que habita. El menú de esta temporada incluye un crocante de huma, al estilo de esa costra caramelizada que se le forma a la humita cuando se recalienta al fuego o tostador; o dos texturas de porotos granados, servidas frías, con hierbas y aceites de su propia huerta. Además de un pescado confitado, acompañado de un puré de papa nueva, que es una muselina en boca. Nostalgia, romanticismo, la cocina de antaño, bajo una mirada actual y servida en la experiencia íntima de una mesa compartida en un comedor de más un siglo.
En Instagram, @entornocl.
Horario: Jueves a sábado de 13:00 a 15:30 y de 19:00 a 22:00 horas. Domingo de 13:00 a 15:30 horas.
En Llico: Hotel Puerto Viejo


Llico es un pueblo que queda a cerca de tres horas de Santiago, en la Región del Maule. Ahí, con una impresionante vista al océano Pacífico y los bosques protegidos por CONAF, abrió en 2016 el hotel boutique Puerto Viejo, con spa y un restaurante abierto a público todos los días del año, para el que conviene reservar. El chef a cargo es Ernesto Pacheco, quien trabajó en lugares como Sheraton Miramar. Aquí, su carta se enfoca en la estación, los productos locales y antiguas recetas de la zona, como los Pejerreyes del puerto ($13.500), que vienen fritos, sobre una ensalada de quínoa blanca y negra, salsa tártara, verduras encurtidas y ensaladita de cebolla morada y cilantro; o Causeo de orilla y del huerto ($12.500), de ulte, apio, pimentón cebolla morada y cilantro, aderezado con limón. Además de las clásicas Machas a la parmesana ($19.000), que llegan en su concha con queso parmesano, suave salsa bechamel y toque de limón; los Fetuccini con jaiba y camarones ($15.500), de pasta al huevo hecha ahí mismo, o la Plateada ($19.000) con pastelera de choclo.
En Instagram, @hotelpuertoviejollico.
Ignacio Carrera Pinto S/N, Llico Vichuquén, Maule.
Horario: Lunes Domingo de 1:00 a 22:00 horas.
En Colchagua: Fuegos de Apalta
Lo primero es reservar. Lo encuentras en la Viña Montes en el Valle de Colchagua, a cerca de tres horas de Santiago, y tiene el sello de Francis Mallmann, el famosísimo chef argentino, quien lo abrió en abril de 2017. Como en toda su cocina, el fuego es el protagonista. De hecho, al llegar llama la atención un domo diseñado por el mismo Mallmann, que es donde todo pasa: se asan, ahúman, queman, hornean y se cocinan al rescoldo las carnes, pescados y vegetales de la propia huerta del lugar. Todo con los cerros y parras de fondo. Aquí se trabaja en equipo, a vista del cliente. La carta es creada por Francis Mallmann y Alejandro Boverman, mendocino y manager del lugar desde que abrió. Si bien dentro de las novedades está la posibilidad de preguntar y probar el menú de degustación, también se puede pedir a la carta, con opciones de entradas como las Empanadas al horno de barro ($18.000), de filete cortado a cuchillo; o el Libro de duraznos ($20.000), con un cremoso de cabra, ciruelas, almendras, prosciutto y hojas de la huerta. También las Croquetas de jaiba y papas fritas ($19.000), que llegan con mayo de limón, tabasco, apio fresco y repollo en soya; o los Langostinos grillados con merquén ($25.000), con ensalada de mango, pepino, cebolla, cherries, palta y hojas de la huerta. De los platos principales, un imperdible es la Milanesa de filete y huevo frito ($31.500), con papas fritas y ensalada de la huerta; o la Entraña y papa aplastada ($35.500), con ensalada de repollo y papa aplastada.
En Instagram, @fuegosdeapalta.
La Finca de Apalta. Parcela 15 Millahue de Apalta.
Horario: Lunes a Domingo de 12:30 a 16:00 horas.
En Puerto Varas: Hotel AWA


Ubicado en el camino hacia Ensenada, a 30 Kilómetros de Puerto Varas, este hotel —uno de los 17 chilenos recientemente destacados por la Guía Michelin— cuenta con un restaurante abierto a público, en el que vale la pena reservar para disfrutar de la vista al lago Llanquihue, con volcanes como el Osorno como telón de fondo. La cocina, a cargo del chef belga Mathieu Michel, pone especial foco en el producto local, literal de la huerta a la mesa, ya que se nutre de la huerta orgánica del mismo hotel y del trabajo directo con productores, como los de Caleta Rollizo. ¿Qué probar? El Chupe de centolla ($21.000), traída de Chiloé; o el Lomo de cordero ($22.500), con puré de zanahoria avellanada. También el Congrio ($ 22.500), con risotto de mariscos y alioli de ajo chilote asado; o los Fetuccini ($ 22.500) caseros, salteados con picorocos y locos de Calbuco.
En Instagram, @awapuertovaras.
Ruta 225, Km. 27, Puerto Varas, Chile.
Horario: Lunes a domingo de 13:00 a 14:45 y de 19:00 a 22:00 horas.
En Puerto Octay: Espantapájaros
Tiene más de 20 años de trayectoria, y lo encuentras a diez minutos de Puerto Octay. Es el primer restaurante B certificado de Chile, y la cocina, en manos de Cornelia Prenzlau, es una fusión chilota-alemana que se luce en un galpón de madera, con el lago Llanquihue y al volcán Osorno. Hay brunch, buffet, carta y sunset, con el humo y la huerta orgánica como hilo conductor. Dentro de una propuesta que incluye el plato buffet ($31.500) a la hora de almuerzo, con el cordero al palo de protagonista, buffet de ensalada, guarniciones y postre a elección. Destacan además el Chilote Ramen ($16.000), una reinterpretación de la cazuela chilota, con caldo de cholgas ahumadas, repollo, cerdo ahumado, huevo y fideos caseros.
En Instagram, @espantapajaros_puertooctay.
Quilanto km, 6, Puerto Octay, Los Lagos.
Horario: Enero y Febrero de Lunes a domingo de 11:00 a 21:00 horas. (Cerrado los viernes)




