Le pedimos a cinco libreros que nos dieran sus mejores libros para este verano. Un recorrido por novelas, libros ilustrados, estrenos y clásicos, que no pueden faltar en la maleta.

MARÍA ELENA BAHRS, Ulises

El colgajo, de Phillipe Lançon
Anagrama

Anagrama trae el esperado libro del periodista y escritor francés Philippe Lançon, uno de los pocos que salieron con vida del ataque terrorista al semanario francés Charlie Hebdo. Lançon recibió dos balazos que le provocaron numerosas heridas. Al brutal ataque siguieron diez meses de hospital y morfina y casi una veintena de operaciones para su reconstrucción facial. Tanto o más duro resultó el rearme moral y mental, al cuidado de sus familiares y amigos, lejos de París, amparado en la música de Bach y Bill Evans, en la lectura de Shakespeare, Kafka, Mann y Proust, pero sobre todo en la escritura. “La imaginación me salvó”, dice Lançon, para quien la única manera de entender algunas cosas “es ponerlas por escrito”.

El nervio óptico, de María Gainza
Libros del Laurel

El nervio óptico inaugura un género donde confluyen límpidamente la historia del arte y la crónica íntima. Con una prosa hipnótica, fina y precisa, Gainza hilvana recuerdos de su vida junto a retratos, descripciones de cuadros desconocidos o pequeñas historias de los grandes de la pintura universal. Un hallazgo. Una pieza única. Un libro para leer, releer y regalar.

El nervio óptico se presta tanto a una lectura “interactiva”, para analizar y conocer a muchas de las obras que se describen, como para una lectura más vinculada a reflexionar sobre aquello que nos pasa cuando tenemos una experiencia de contemplación artística. ¿Por qué nos gusta lo que nos gusta? ¿Qué es necesario para que nos conmueva? Este es un libro que habla de arte con erudición y de la vida con sabiduría. Y lo hace sin grandilocuencia, porque, como decía Cézanne,“lo grandioso acaba por cansar”.

El jardín curioso, de Peter Brown
Editorial Takatuka

El jardín curioso de Peter Brown, es un excelente libro que permite reflexionar sobre la importancia del cuidado y preocupación que debiéramos tener todos con el medio ambiente, especialmente en ciudades cada vez más grandes y grises, con una tendencia creciente al aislamiento y a la pérdida de lo comunitario como espacios de desarrollo humano.

El jardín curioso, produce verdadero placer encontrarse con una historia sensible, ecológica e inteligente.

FRANCISCO MOUAT, Lolita

Antártida negra, de Adriana Lestido
Tusquets

Diario de viaje que lleva la fotógrafa argentina Adriana Lestido desde que es seleccionada para asistir a un curso de sobrevivencia en la Antártica en noviembre de 2011 hasta su regreso al continente desde la isla Decepción en los primeros días de abril de 2012. Citas de Herzog de su libro Del caminar sobre el hielo, referencias sobre la muerte del fotógrafo Sergio Larraín en Ovalle y textos que nos dejan pensando junto a ella: “Frente a tanta imagen y tanta nadería, prefiero preguntarme: ¿llego al hueso con lo que estoy haciendo? ¿Me transforma lo que hago? ¿Puede transformar al otro?”. Este volumen de la magnífica colección Rara Avis que dirige Juan Forn se cierra con unas pocas fotografías tomadas por Lestido durante el viaje.

Toda una vida, de Robert Seethaler
Salamandra

El protagonista de esta novela se llama Andreas Egger y prácticamente toda su vida transcurre solitaria en la región de los Alpes, desde que es abandonado por su madre cuando tiene 4 años de edad y lo bajan de un carro tirado por caballos y se lo entregan a un granjero que lo recibe “a regañadientes tras darle con disimulo al cochero la mísera calderilla de veinte céntimos y un mendrugo de pan seco”. Sobreviviente de su infancia, de un alud y de la guerra, “últimamente no sabía a dónde iba, pero podía mirar atrás en el tiempo, a su vida, sin lamentos, con una media sonrisa y un gran asombro”.

Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout
Duomo

Hubo una vez en que Lucy Barton debió permanecer nueve semanas internada en un hospital y, en ese período su madre, a quien no veía desde hacía varios años, fue a visitarla y se quedó cinco días completos junto a ella. Entre muchas otras cosas, Me llamo Lucy Barton es la historia de una madre que quiere a su hija de una manera imperfecta, como son todos los amores del mundo. Lo bello de esta novela es el modo sutil en que la narración va desgajando la historia de vida de su narradora, que en algún rincón de su alma siente que debe ser implacable cuando escribe y también con su decisión de aferrarse a sí misma y decir: “Esta soy yo, y no pienso ir a donde no soporto ir”.

FRANCISCA SILVA Y ALEJANDRO GAINZA, Alapa

Mi miedo y yo, de Francesca Sanna
Impedimenta

Este libro comienza así: “Siempre he tenido un secreto. Un pequeño amigo llamado Miedo”. De este modo nos susurra que vamos a emprender una caminata con una niña por lugares de su cotidianidad y privacidad, donde habita con este ser de cara amable. Cuando este amigo se mantiene pequeño, le permite avanzar y explorar, pero cuando ella llega a un nuevo país, este ser toma otra proporción que entorpece su caminar. Sin embargo, el Miedo no la domina. La amistad permite ser permeable y reconoce sus emociones en otros, incluso entre la diversidad, descubriendo así que hay otros “Miedos” presentes, que cohabitan a raya entre la multitud.

La abeja y yo, de Alison Jay
Editorial Juventud

Esta es la historia de amistad entre Margarita y una abeja, que necesita de su ayuda para poder sobrevivir en una ciudad contaminada. Margarita auxilia al pequeño insecto, y la relación se vuelve cada vez más próxima. Podemos ver cómo la abeja crece tanto que la niña puede volar sobre su traje aterciopelado. Como espectadores, notamos su real e importante presencia. Este vuelo, traducido en la amistad entre ambas, despierta el sentido de empatía y consciencia que debemos tener con estas especies que no sólo colaboran con el fino equilibro de nuestros ecosistemas, sino además lo mantienen con vida.

Las Alas, de Jimmy Liao
Bárbara Fiore Editora

El artista taiwanés Jimmy Liao siempre nos lleva a viajes que se precipitan por los recovecos de la vida (y también de la muerte). Incluso en esta obra nos hace transitar por escenas de sus otros libros. Las Alas cuenta la vida de un hombre recargado de éxitos y con una vida perfecta, hasta que poco a poco comienzan a salir de su espalda alas con plumas blancas. Al principio es una novedad, todos se asombran, pero al poco tiempo se vuelve un estorbo para sus cercanos, que incluso quieren cercenar sus bondadosas extremidades aladas. Liao nos hace partícipes de esta obra como si fuésemos volando a un costado y dimensionando el esfuerzo que existe por quitarnos esta jaula dorada que no nos permite el libre tránsito de la vida.

CATALINA INFANTE, Catalonia

Azares del cuerpo, de María Ospina
Edicola

María Ospina es una de las voces femeninas que más me ha sorprendido los últimos meses. En una Bogotá caótica y cruzada por escenarios sociales diversos, las mujeres de este libro deambulan por las calles y por su vida intentando vincular sus cuerpos con el entorno. Una ex guerrillera que trata de insertarse de vuelta en la ciudad, una mujer mayor cuya mejor amiga es su depiladora, una chica que se obsesiona con su vecina del frente… Me gustó conocer algo de Bogotá a través de estos relatos, creo que tiene mucha similitud con Santiago; una ciudad inmersa en medio de montañas, con un pasado violento y llena de desigualdades sociales. Y con mujeres que tienen mucho que contar.

Rudas, de Carolina Brown
Editorial Noctámbula

Creo que Carolina es una de las mejores voces en narrativa chilena del último año. En estos cuentos presenta a mujeres que, como promete el libro, son rudas, valientes, fuertes, salvajes. Tiene una prosa atrapante, no se puede soltar hasta el final. Por lo mismo me parece el compañero ideal para unas vacaciones en el sur, por ejemplo, en medio de un paisaje natural, donde el salvajismo que envuelve a las protagonistas se funda con el entorno del lector.

Diario oscuro, de Marcela Trujillo
Planeta

La ilustradora Marcela Trujillo, más conocida como Maliki, es una mujer valiente, que admiro mucho. Su obra siempre ha sido honesta, cruda, sensible, potente. Este diario es un viaje dentro de sus piezas más oscuras, no teme entrar en los dolores más profundos de su biografía para encontrarse a sí misma y sanar. Siempre agradezco y prefiero a los autores que no tienen temor a mostrarse tal cual son, de contarlo todo. En este libro Maliki nos hace un regalo, que se publica además en el momento preciso y nos demuestra que para cambiar el mundo es urgente que cada uno indague dentro de su propia biografía para identificar aquellos momentos que nos violentaron. Sólo sanándonos podemos construir una sociedad más humana.

CLARA MOLINA, Milaires

La Tienda, de James Patterson
Editorial Duomo

Es la historia de Megan y Jacob Brandeis, dos escritores de Manhattan que, habiendo sido despedidos de su editorial, consiguen trabajo en la multinacional conocida como La Tienda: una descarada versión más terrorífica de Amazon, capaz de saber qué es lo que necesitas y hacértelo llegar a tu casa antes, incluso, de que hayas pensado en comprarlo. Megan y Jacob se trasladan a una ciudad controlada por la compañía. Pero lo que buscan, en realidad, es escribir un libro desenmascarando a La Tienda y sus oscuros secretos.

Es una lectura muy amena y con ritmo, repleta de intrigas, acción y sumamente entretenida, que nos muestra un futuro cercano aterrador.

Sobre los huesos de los muertos, de Olga Tokarczuk (Premio Nobel 2019)
Editorial Océano

La voz de la historia está en primera persona, narrada a través del testimonio de Janina. Olga Tokarczuk nos muestra a través de este personaje a una mujer que, a pesar de sus problemas de salud y su edad, hace todo lo posible por investigar esos crímenes extraños que amenazan la zona. Crímenes que tienen un denominador común: los asesinados son hombres que han sido crueles con los animales. Sobre los huesos de los muertos es una novela negra soprendente, escrita con pasión y compromiso, que apuesta por la conservación, analiza las contradicciones del ser humano, critica la violencia gratuita y juega con un lector que, anonadado por los hechos, se ve sacudido por el final.