Acaba de abrir la novedosa extensión del hotel Wara, un campamento de ocho tiendas que funciona de septiembre a abril y que permite a sus visitantes alejarse del ajetreo y disfrutar de la paz, la comodidad, la gastronomía y la aventura del glamping.

Ubicado en las costas del desierto de Atacama se encuentra este lugar que invita a la desconexión de quienes lo visitan. Tras la inauguración y éxito del Hotel Wara hace cinco años, su dueña, Susana Aránguiz, quien además fue la arquitecta, decoradora y paisajista del proyecto, vio la necesidad de crecer y crear un lugar secreto, “nómade”. Así nació esta extensión del hotel, que consiste en un campamento de ocho tiendas con capacidad para ocho parejas.

Wara Nómade abre sólo entre septiembre y mediados de abril y la estadía es toda una experiencia. Entre la arena blanca y las rocas negras, sus tiendas están equipadas con textiles altiplánicos de la zona, decorados con colores neutros y matizados, integrados al desierto, y cuentan con baño privado y terraza propia. Aquí no hay señal de teléfono ni internet; la invitación es a relajarse, desconectarse, disfrutar de la paz del lugar, la gastronomía y la privacidad.

Imperdibles también son las actividades que ofrece el hotel, como los tour astronómicos, masajes, excursiones a lugares de interés arqueológico, caminatas y actividades marinas, como kayaks y visitas al islote a ver lobos marinos, pingüinos y muchas aves, también el buceo y el snorkel. Además, todas las tardes hay fuego y música en el chiringuito, con cóctel y buffet para ver la puesta de sol.

La gastronomía, a cargo del chef Edwin Videla, rescata lo mejor de la zona, con productos frescos del mar y del alto altiplano. Por supuesto acompañado de los mejores vinos chilenos.

Es que en este hotel todo está ligado a las raíces. “Rescatamos la cultura changa usando materiales como la brea, que estaba muy presente en sus casas, comida fresca del lugar y vivir una experiencia directa con la naturaleza”, cuenta Susana. Además, se preocupan por el entorno e intentan ser lo más sustentable y biodinámico posible, asegura.

En aymara, Wara significa estrellas y aquí los visitantes podrán disfrutar de millones de ellas. A orillas del mar, en el lado norte de Bahía Salado, este lugar es el verdadero ejemplo de glamping: un fenómeno que combina la experiencia de acampar al aire libre con las condiciones de los mejores hoteles. Es que su lema es precisamente ese: “hacer de las cosas simples un lujo”.

wara.cl

susanaaranguiz@gmail.com