Arquitectura

En México, una casa de hormigón y patios abiertos donde la luz y la vegetación cambian cada espacio

En Colima, México, Casa Akina, diseñada por Di Frenna Arquitectos, organiza sus espacios en torno a patios y terrazas. El hormigón a la vista, los bloques calados y la madera dan forma a una casa donde la luz cambia a lo largo del día y la vegetación acompaña el recorrido.

En Casa Akina, en Colima, México, los espacios se van descubriendo a medida que uno avanza. Un patio aparece detrás de los muros, la vegetación se acerca a las áreas comunes y la luz que atraviesa los bloques calados dibuja sombras que cambian durante el día. Diseñada por Di Frenna Arquitectos, esta casa de 497,5 m² se organiza a partir de patios y terrazas, con el hormigón a la vista como material principal y la madera como contrapunto en los interiores.

El primer patio no queda expuesto desde el comienzo. Se deja ver entre distintas capas de la casa, mientras el estar y el comedor se abren poco a poco hacia la vegetación. El paso entre interior y exterior ocurre de manera gradual, sin que ambos espacios pierdan su identidad.

La terraza es uno de los puntos donde esta relación se vuelve más evidente. Los grandes ventanales y las estructuras de acero permiten abrir la casa hacia afuera y acercar las plantas a la vida cotidiana. La vegetación no queda reducida a una vista desde el interior: acompaña los espacios donde se comparte y se pasa buena parte del día.

En el segundo piso, los volúmenes se retraen y dejan espacio para terrazas más pequeñas, conectadas con los dormitorios y el estudio. Desde ahí, la vegetación sigue presente, esta vez junto a espacios más privados.

El hormigón con marcas de moldaje, la piedra natural y los bloques calados comparten una gama de tonos que se repite a lo largo de la casa. La misma continuidad se mantiene en los muebles hechos a medida: mesones, repisas y superficies de apoyo forman parte del diseño y no se sienten como elementos incorporados después.

Aunque los materiales se mantienen, su apariencia cambia durante el día. El gris del hormigón se vuelve más cálido cuando recibe el sol y, a ciertas horas, adquiere tonos cercanos al dorado. Los bloques calados también participan de ese cambio: filtran la luz y proyectan sombras sobre los muros y los pisos, que se mueven a medida que avanza la jornada.

La madera aparece en las puertas, los muebles y los textiles. Su presencia es más acotada, pero aporta una textura cálida que contrasta con la piedra y el hormigón, y hace que los interiores se sientan más acogedores.

La distribución de Casa Akina se entiende a través de las conexiones entre sus espacios. En el primer piso, el patio y la terraza se relacionan con el estar y el comedor; arriba, las terrazas junto a los dormitorios y el estudio permiten mantener el contacto con la vegetación desde lugares más privados.

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Las aberturas también marcan distintas formas de mirar hacia afuera. Algunas permiten abrir por completo los espacios, mientras que los bloques calados filtran la luz y las vistas. Así, la relación con el exterior cambia según el lugar de la casa y la hora del día.

En el proyecto de Di Frenna Arquitectos, el hormigón, la piedra y la madera conviven con una serie de patios y terrazas que ordenan el recorrido. La luz que entra por los bloques calados y la vegetación que aparece entre los distintos espacios terminan de definir cómo se vive la casa, desde las áreas comunes hasta los rincones más privados.

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