Arquitectura

En Xangri-Lá, una casa de 800 m² que da la espalda al mar para mirar hacia su propio patio

Donde el litoral sur de Brasil se parece más al Río de la Plata que al trópico, Stemmer Rodrigues tomó una decisión que va contra la intuición de cualquier casa de playa. Construyó una que no le rinde culto al mar: el jardín está adentro, en el centro exacto de la planta, y es él quien manda.

El punto de partida de Casa Zimbro no fue la fachada ni la vista al paisaje: fue el patio. Ese espacio interior ajardinado que Stemmer Rodrigues ubicó en el núcleo exacto de la planta es, en rigor, el organizador de todo lo demás. Los espacios sociales se despliegan a su alrededor y luego se abren hacia el exterior a través de grandes paños vidriados. No es un respiro entre ambientes ni un recurso de cierre de planta: es la razón de ser de la distribución completa.

La casa está en Xangri-Lá, municipio costero del estado de Rio Grande do Sul, en el extremo sur de Brasil. Un litoral de vegetación densa, clima templado y una cultura arquitectónica que —a diferencia del nordeste brasileño— tiene más en común con el Río de la Plata que con el trópico. Ese contexto no es un dato menor: explica por qué el proyecto apuesta por la horizontalidad y el peso material antes que por la liviandad o la transparencia como valor estético en sí mismo.

 

Con cerca de 800 m², la casa se desarrolla como un pabellón de perfil bajo. La altura contenida no es una restricción sino una decisión: los grandes planos horizontales anclan el edificio al suelo y refuerzan su relación con el jardín y el entorno inmediato. Vista desde fuera, la casa casi se hunde en el paisaje.

Hormigón expuesto, madera y piedra definen la paleta de materiales. Su combinación es directa: son los tres que mejor envejecen en climas húmedos y salinos, y los tres que juntos producen la temperatura visual que el proyecto necesita. El hormigón da estructura y permanencia; la madera introduce calidez en los interiores; la piedra aparece como contrapunto táctil.

Lo que Casa Zimbro propone es una manera de habitar cerca de la costa que no depende de la vista al mar. El patio interior garantiza luz natural, ventilación cruzada y vegetación desde cualquier punto de la planta. La casa mira hacia adentro tanto como hacia afuera, y en ese equilibrio está su carácter.

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