En North Hatley, en medio de un bosque de arces y con una pendiente que cae suavemente hacia un valle, esta casa parte leyendo el terreno tal como es. No hay intención de nivelar ni de corregir: la forma aparece a partir de esa condición.
Perchée, desarrollada por Matière Première Architecture, toma posición en ese borde inclinado con una distancia precisa respecto del suelo. No se apoya completamente ni se separa del todo. Esa posición intermedia le permite recorrer la pendiente, abrir vistas entre los árboles y, al mismo tiempo, mantener intacto gran parte del terreno original. 




En el interior, la sensación de amplitud no depende de sumar metros, sino de cómo se construye la percepción. Cielos de tres metros y una franja continua de lucarnas separan los muros de la cubierta, dejando que la luz recorra los espacios sin interrupciones.
La materialidad refuerza esa atmósfera sin sobrecargarla. En el interior, la madera de abeto del norte de Quebec define un ambiente cálido y continuo. En el exterior, el cedro se utiliza según su función: piezas más robustas para elementos estructurales y revestimientos tratados para envejecer con el tiempo, integrándose al entorno sin mantenimiento constante.
El resultado es una casa que funciona como un punto de observación dentro del bosque, donde cada decisión —desde la estructura hasta los espacios intermedios— apunta a sostener esa relación cercana con el lugar.



