En Petit Laurier, uno de los barrios más residenciales y tranquilos del Plateau-Mont-Royal, una construcción de escala mínima vuelve a pensarse de manera sutil. La casa ShoeBox CHB parte desde la clásica shoebox house, que se puede avistar en distintas áreas de Montreal, y la reinterpreta con cuidado, precisión y una atención especial a la luz, al ritmo doméstico y al barrio que la rodea.
La casa original se mantiene intacta hacia la calle. Su volumen y fachada frontal permanecen como estaban, respetando la continuidad del paisaje urbano y la proporción del entorno inmediato. La intervención aparece más atrás, casi con timidez: un nuevo nivel superior, retirado del frente y alineado con las construcciones vecinas, se reviste en acero inoxidable de terminación satinada. Su superficie refleja la luz de manera sutil, sin brillos estridentes, construyendo una presencia contemporánea que no compite con lo existente, sino que toma un segundo plano para no ganar protagonismo. No lo necesita.


Puertas adentro, la casa se ordena a partir de la luz natural. Una escalera central, iluminada desde lo alto por un lucernario amplio, permite que la claridad se deslice hasta el corazón de la vivienda y conecte visualmente los distintos niveles. Hacia el fondo, grandes aperturas vinculan los espacios comunes con el jardín y la terraza, extendiendo el interior hacia el exterior y diluyendo los límites entre ambos. A pesar de una superficie acotada y una orientación compleja, el proyecto logra una sensación de continuidad, circulación fluida y espacios bien definidos.


La materialidad interior refuerza esta atmósfera serena. Maderas claras, hormigón pulido y superficies blancas construyen un telón neutro, pensado para que la luz —y la vida diaria— sean quienes terminen de dar carácter a los espacios. La vegetación, presente tanto enmarcada desde el interior como integrada al recorrido, aporta una capa más de calidez y acompaña la relación constante con el jardín.


ShoeBox CHB es una ampliación que se construye desde la discreción. Un proyecto que demuestra que crecer no siempre significa imponerse, y que incluso las tipologías más modestas pueden transformarse con sensibilidad, respeto por el contexto y una mirada atenta a las formas contemporáneas.
Arquitectura y diseño: Alexandre Bernier Architecte






