Una casa que sorprende en medio del bosque, en Villarrica

La casa Un Patio, proyectada por el arquitecto Lucas Maino, parece haber nacido en medio del bosque. Sus dueños trataron de intervenir lo menos posible en el entorno, logrando una casa que se eleva sobre el terreno y emerge entre los árboles.

“Los clientes me dieron full confianza y libertad de forma”, cuenta el arquitecto Lucas Maino cuando le pregunto cómo fue el encargo para proyectar esta casa. En medio de la pandemia, los dueños de casa lo contactaron por Instagram –plataforma a través de la cual llega por lo menos el 90% de sus clientes– porque tenían este terreno en el faldeo norte del volcán Villarrica. Ahí, entre la cordillera y el lago, en medio de un bosque de renovales, querían levantar su casa.

“Dadas las condiciones del terreno, uno de los principales desafíos del proyecto fue su emplazamiento”, cuenta el arquitecto. Lo primero fue armar un anteproyecto considerando los requerimientos de este matrimonio. Y con eso, ir al terreno para descubrir cuál era el mejor lugar para instalar la casa. “El trazado fue a ciegas, porque no había cómo hacerlo. Fuimos con los maestros, tiramos una lienza, y desaparecía en el primer árbol”, cuenta Lucas. Lo que sí estaba claro desde un principio, es que si un árbol pasaba por fuera del dibujo de la lienza, no se tocaba. Por eso, la casa parece nacer casi como un árbol más, completamente pegada a la vegetación.

Uno de los puntos centrales del anteproyecto y que de hecho le da nombre a la casa Un Patio, fue precisamente el patio central, que ayuda a entregar luz y calor al proyecto. “La frondosidad del bosque produce un ambiente sombrío y frío. El asoleamiento que entrega el patio central a la vivienda acompaña la circulación interna del proyecto y los espacios comunes, como el living, comedor y la cocina”, dice el arquitecto.

Construida con una estructura de acero y paneles SIP, la casa se levanta del suelo para evitar la humedad de la tierra y la fachada norte, donde está el acceso, se levanta más de tres metros, sobresaliendo de las copas de los árboles para captar la luz del norte. “La cara sur se abre mediante un ventanal, que relaciona el bosque con el interior del living, comedor y cocina. La cara poniente es ciega y es el respaldo de la escalera que conecta el primer nivel con el segundo. Por último, la cara oriente acompaña el corredor de acceso, la cual está en gran parte vidriada incorporando el bosque y la luz natural de la mañana”, explica Lucas.

Además de los cuatro dormitorios, tres baños y living, comedor y cocina integrados, esta casa también tiene muchos espacios de circulación. “En general los clientes buscan que todo sea bien compacto, porque los espacios de circulación se asocian a pérdida de espacio, pero en realidad estás ganando volumen, espacialidad, aire. Para mí, los proyectos más entretenidos son los que te dan esas libertades, que entienden que la arquitectura tiene ese aire”.