Los muebles de Thomas Hatton: un homenaje a los árboles

Cada árbol tiene su propia historia, y el mueblista Thomas Hatton les da vida “eterna” al transformarlos en piezas que respetan las formas naturales del tronco. Aquí, su proceso.

“Rescato árboles muertos del sur de nuestro país y utilizo esta materia prima que se está perdiendo para producir muebles únicos y de calidad”, así define su oficio Thomas Hatton (31), quien acaba de exhibir su trabajo en el Edificio Alonso by Patio.

Amante de las herramientas, su camino en la fabricación de muebles partió hace siete años, en medio de la remodelación de su casa en Pichilemu. Compró un tablón, lo pulió y barnizó para hacer la cubierta del mesón de la isla de la cocina de la casa que se estaba haciendo, y quedó fascinado con el proceso y las vetas de la madera. 

Instalado en Pichilemu, todos los años se va al sur por tres meses en busca de árboles caídos junto a un equipo de cinco personas. Puerto Octay, Ranco o Chillán son algunos de los lugares que visita junto a su aserradero portátil. Todo lo recolectado lo llevan a la ciudad de Los Ángeles, donde funciona su bodega.

En ese galpón de la Región del Biobío seca la madera por cerca de tres años, para luego transformarla en una mesa de comedor única o en una práctica banqueta en su taller en Pichilemu. “Las mesas que hacemos se demoran cerca de tres años y medioen convertirse en un comedor, ya que la pieza del árbol debe secarse completamente primero”, cuenta.

El sello de su trabajo es que no hay un mueble igual a otro. “La forma del tablón es la que manda, la que determina la función del mueble. Según esto definimos si la pieza sirve para una banqueta, una mesa, etc. Evitamos intervenir, lo que genera un arte súper orgánico”, explica. “Cuando se va un mueble que nos gusta mucho, no hay manera de replicarlo. Son verdaderas obras de arte, únicas e irrepetibles”, agrega.

Gracias a la tecnología de su aserradero móvil, logra producir piezas de hasta 1,7 metros de diámetro. “Hay muchos árboles tirados de esas dimensiones que nadie puede aserrar, en lugar de hacerlos leña, lo transformamos”, explica. 

Los valores de sus creaciones pueden ir desde los $350 mil una mesa de centro y $1.000.000 una mesa de comedor. Su taller en Pichilemu se puede visitar coordinando previamente para conocer más del proceso.

En Instagram, @mueblesthomashatton