Bonpland: Las posibilidades de un edificio

El premiado edificio Bonpland 2169, en Palermo, Buenos Aires, sorprende por sus jardines elevados –un respiro verde en medio del cemento– y por sus unidades, que se mueven con soltura entre múltiples usos.  

Un grupo de inversores privados se acercó a la oficina de arquitectos Adamo Faiden con la idea de hacer un edificio en Palermo, Buenos Aires. ¿Un edificio residencial, de oficinas, de turismo? No lo tenían claro. En una zona de muchos restoranes, pocas escuelas, harto movimiento y ruido, además de exenciones impositivas para la industria creativa, la decisión no era tan sencilla. Era imaginable que el edificio fuera pensado para hotel o Airbnb. También para oficinas. O como departamentos residenciales de gente joven. Entonces Sebastián Adamo y Marcelo Faiden, los arquitectos convocados, pensaron que la arquitectura podía ofrecer una solución general que fuera capaz de resolver estas tres diferencias. “Les propusimos cambiar el enfoque y, cuando eso pasa, distintos grados de libertad aparecen. Como, por ejemplo, preguntarnos cómo luce un edificio del cual desconocemos su programa, su uso. Y no lo vamos a conocer el día en que el edificio se inaugure, sino que lo vamos a desconocer eternamente. En realidad nos gustaría pensar que va a cambiar cada vez que lo necesite”, cuenta Marcelo Faiden a propósito de Bonpland 2169, premiado como Obra del Año 2020 (ODA) por Plataforma Arquitectura (…)*.

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