De carácter

El dueño de este departamento tenía muy claro lo que quería cuando contrató a la oficina de Consuelo Pérez y Asociados: un espacio que lo reflejara completamente, con harta madera y donde sus obras de arte fueran protagonistas. El resultado es un lugar ultra masculino, en el que la personalidad de este hombre se respira en el aire.

Basta poner un pie en este departamento para darse cuenta que estamos en terreno 100% masculino. Acá no hay telas floreadas ni cojines muy coloridos: la decoración es bien moderna, con harta madera, negro y obras de arte que inmediatamente llaman la atención. El dueño de casa –un hombre que ha vivido fuera de Chile, que tiene dos restoranes y que es amante de lo gourmet– quería un espacio así, que lo reflejara completamente. Para lograrlo, contrató a la oficina de decoración de Consuelo Pérez y Asociados, que se caracteriza por sus diseños contemporáneos, que mezcla con cosas modernas y otras con más historia. “Siento que con él pudimos hacer una buena dupla, porque tenía cosas de impacto, como esculturas de mármol y obras de arte, que quedaron muy bien con lo que nosotros aportamos. Creo que el departamento representa bastante bien la personalidad de él y también la nuestra”, cuenta Consuelo.

Aunque el dueño quería ir a comprar los muebles y todo lo necesario a Miami, las decoradoras lo convencieron de trabajar con artesanos chilenos. Finalmente, la mayoría de las cosas las mandaron a hacer acá, con excelentes ebanistas, talladores, maestros con mucha experiencia y oficio. “Nosotros defendemos mucho el trabajo del artesano tradicional en Chile. Eso es algo que por la moda de traer cosas importadas se ha olvidado, pero acá hay excelentes artesanos, que vienen de familias de maestros donde el conocimiento se ha ido traspasando de generación en generación. Nos costó convencerlo de que fabricáramos acá, pero finalmente lo logramos”, dice Consuelo. Y valió la pena. Los muebles de este departamento están pensados específicamente para este espacio.

El trabajo de las decoradoras también consistió en darle un nuevo look a este departamento, un fashion emergency de pies a cabeza. Para los muros optaron por los tratamientos de Francisca Valenzuela, quien además es muy amiga del dueño de casa, y también usaron algunos recubrimientos de madera diseñados por la misma oficina de Consuelo.

El subterráneo sí que es una man cave con todas sus letras. Acá el dueño de casa quería un bar: no sólo una cava y un mueble para guardar los tragos, él quería un bar de verdad, con barra y todo. Cuando Consuelo Pérez escuchó esto, intentó convencerlo por todos los medios para que recapacitara, pero fue imposible; ya se había dado cuenta, este hombre tiene las cosas muy claras. Además de la barra, quería incorporar un sofá de cuero blanco que se había comprado en Italia… Todo un desafío para la oficina de las decoradoras. “Si tú me hubieras dicho: ¿harías un bar en una casa? Yo te hubiera dicho que no, pero ahora lo aplaudo. Y si tengo que hacerlo de nuevo, lo volvería a hacer”, cuenta Consuelo, orgullosa de esta creación. ¿Y cómo lo logró? Con mucha imaginación. En una de las paredes instaló una gigantografía con una fotografía de un bosque de olivos, igual al que el dueño de casa tiene en el norte, y al resto del espacio decidieron darle un carácter rústico. Incorporaron lámparas de ciervo, barricas de madera antiguas, una cava con ladrillos… De a poco, el lugar agarró onda y ahora Consuelo confiesa que le encanta, porque tiene un look muy internacional, y es realmente el refugio perfecto para este hombre, amante de la buena vida. “La gracia es que las personas vivan en un lugar donde lo pasen bien, donde se sientan identificados de verdad”, dice la decoradora.