Emiliano Salci y Britt Moran son las cabezas detrás de esta exitosa oficina de diseño de interiores, con sede en Milán, que se atreve a mezclar estilos, materiales, colores y épocas como ninguna otra.

Son considerados los interioristas del momento. Britt Moran y Emiliano Salci fundaron Dimorestudio en 2003 y desde entonces no han dejado de sorprender. Su éxito radica en su creatividad; nadie sabe combinar estilos, períodos e influencias, incluso los más divergentes y contradictorios, como ellos. En Dimorestudio se atreven a ir más allá de las tendencias, rompen con las estructuras, logrando espacios elegantes y atemporales.

Se conocieron por amigos en común. Moran creció en Carolina del Norte y estudiaba para convertirse en doctor cuando decidió viajar a Italia para aclarar bien su futuro. Llegó a Milán, empezó a enseñar inglés, se enamoró del lugar y se convirtió en diseñador gráfico. Salci, por su parte, nació en la Toscana, donde su papá tenía una tienda de muebles. A los 20 años se hizo cargo del negocio familiar y lo hizo crecer. Fue entonces cuando le pidieron que se convirtiera en el director de arte de la tienda Cappellini, donde estuvo tres años trabajando. Cuando se conocieron hicieron click de inmediato. Ambos pertenecían a familias que tenían pequeños negocios de muebles y compartían gustos en términos de estilo y música, cuentan.

Salci contrató a Moran para colaborar en un proyecto de hotel en Shanghai, que nunca vio la luz, y en una villa privada en Cerdeña para Giulio Cappellini. Dos años más tarde fundaron el estudio y aunque sus talentos se complementan, Emiliano se enfoca en la creatividad, mientras que Britt está a cargo del área comercial.

A pesar de su éxito, su estudio no estuvo en el radar por muchos años. El dúo mantuvo un bajo perfil debido a que sus primeros encargos fueron para interiores residenciales de personas que preferían no publicar sus casas.

Fue en 2006, cuando lanzaron su línea de muebles, todos hechos a mano en Italia, que los ojos comenzaron a estar sobre ellos. Eso, sumado a una serie de proyectos de alto perfil, los fue posicionando hasta convertirse en una de las firmas más demandadas de Europa, colaborando con casas de moda como Hermès, Bottega Veneta y Fendi y con empresarios hoteleros como Ian Schrager y Thierry Costes.

Sus encargos van desde residencias, restoranes como el Ceresio 7 en Milán y el Caffè Burlot en París, showrooms y tiendas de moda, hasta hoteles. Uno de sus proyectos emblemáticos fue la renovación del Grand Hotel de Milán, el mismo donde murió Giuseppe Verdi.

En 2014 fueron premiados como diseñadores del año por la feria de muebles Maison & Objet y abrieron Dimore Gallery. Además, se convirtieron en protagonistas de la Semana del Diseño en Milán. Ahí, otros desafíos llegaron, como el interiorismo de Casa Fayette, un hotel en Guadalajara, México, con el cual quisieron homenajear a Luis Barragán, quien nació en la ciudad. También, una tienda para Sonia Rykiel en Montecarlo y la decoración de la icónica casa en París que el arquitecto austriaco Adolf Loos construyó para Tristan Tzara, poeta y uno de los fundadores del Dadaísmo. Además, Fendi les encargó su stand para Design Miami, una instalación que los llevó después a diseñar el Palazzo Fendi en Roma, un lugar reservado para los invitados más importantes de la marca.

Su sello, aseguran, está en que se mueven constantemente “entre el diseño, el arte, la arquitectura y la moda. Es una visión ampliamente reconocida, porque permite la coexistencia de diferentes materiales y períodos, un diálogo constante entre el pasado y el presente, la tradición y la contemporaneidad, para crear y dar forma a una atmósfera específica en cada proyecto”, nos cuentan desde Milán.

Hoy su nombre está en la lista de los 100 mejores de Architectural Digest. “En cada espacio o entorno que creamos, siempre intentamos infundir un sabor único”, aseguran. En sus interiores se puede ver cómo un sofá francés del siglo XVIII y una lámpara Castiglioni Arco de la década de los 70 se hicieron el uno para el otro y cómo el color rosado chicle para las paredes parece la mejor opción.

Aunque no son pareja –suelen comparar su relación con la que Yves Saint Laurent mantenía con Pierre Bergé o Valentino Garavani con Giancarlo Giammetti–, viven juntos y trabajan las 24 horas del día. Nos confiesan que su sueño es realizar la escenografía de una película, pero por estos días están enfocados en otros proyectos, especialmente en su consolidación empresarial, con el lanzamiento de la nueva etiqueta DimoreMilano, que unifica su colección de muebles Progetto Non Finito, su línea de textiles Progetto Tessuti, su colección de exteriores Progetto Verande, sus objetos decorativos Oggetti y sus muebles de edición limitada. Además están trabajando en proyectos residenciales y de hotelería, y dos presentaciones para el próximo Salone del Mobile en Milán.