El minimalismo, las líneas simples y los tonos blancos son características intrínsecas del estilo escandinavo. Sin embargo, esta autodidacta diseñadora de interiores llegó a romper con esas convenciones, demostrando que el uso del color, los patrones y las texturas contradictorias también pueden considerarse parte de la estética nórdica.

El gusto por los interiores de Nadia Olive Schnack comenzó desde muy chica, pero se vio frustrado luego que, al terminar la secundaria, se trasladara a Copenhague para postular a la Escuela de Diseño Danesa. Ahí se dio cuenta que lo que se necesitaba para ingresar era un portafolio con sus propios dibujos y bocetos, algo para lo que desafortunadamente Nadia no era buena, nos cuenta desde Dinamarca.

Su vida tuvo que dar un giro y decidió estudiar un Master in Business Communications. Tras salir, consiguió un trabajo en una compañía de relaciones públicas, pero no era feliz. “Necesitaba algo más”, dice. Fue entonces cuando todo cambió. La televisión danesa buscaba casas de privados que fueran creativas para uno de sus programas y Nadia decidió mandarles fotos de la suya, “sólo para comprobar si había algo de mi gusto y sentido del diseño de interiores que le gustara a los demás”, cuenta.

Uno de los animadores del show quedó impresionando con la casa y, tras aparecer, ella decidió llamarlo. Al final, terminó trabajando para él durante seis años en la reconocida firma de diseño danesa Tapet-Cafe. Ahí diseñaba, inspiraba y asesoraba a personas y empresas sobre color, textiles y diseño de interiores, hasta que en 2016 decidió lanzar su propia oficina, a los 37 años.

Desde entonces, Schnack ha atraído a clientes que comparten su amor por las combinaciones salvajes. Sus influencias van desde el movimiento Wiener Werkstätte, el Art Nouveau, el Jugendstil (corriente alemana que se desarrolló alrededor del 1900) y el technicolor de los años 50, hasta el arte vanguardista ruso, las películas, la moda y la cultura popular. Como representante del diseño danés, es admiradora del arquitecto y diseñador Finn Juhl, pero, por sobre todo, es aficionada a la diseñadora de interiores francesa Madeleine Castaing.

Su estilo único, asegura, más que una elección fue un “proceso intuitivo”. “Simplemente se siente bien que, a pesar de que el cuadrillé y las rayas generalmente no se mezclan, con el equilibrio correcto logran la perfección. Creo que mi gusto se formó de un hogar donde mi madre era rusa y mi padre inglés. Era una mezcla muy extraña de cultura, de hecho, totalmente contrarias, pero de alguna manera funcionó de todos modos. El color para mí es una herramienta indispensable y una gran inspiración. Tiene la capacidad de establecer un estado de ánimo y crear una atmósfera”, cuenta.

En los interiores de Schnack uno de los colores que siempre se puede encontrar es el morado, en todos sus matices. Una predilección que proviene de su amor por el cantante Prince y que se puede ver en su casa, otro lugar de inspiración y que ha sido publicada por reconocidos medios, como The New York Times.

“La casa de Nadia Olive Schnack en Copenhague combina matices inesperados, incluso en conflicto, con una falta de respeto casi anárquica por la convención”, dijo la publicación estadounidense.

Es que en el interior de la casa donde vive Nadia junto a su marido, el agente de bienes raíces Adam Schnack y sus dos hijos, se puede ver su estilo en todo esplendor. Chocantes mezclas de colores como el rojo fuerte y el lila o el azul con el amarillo, lámparas en forma de cono invertido de color rojo carmín, cuadros geométricos fluorescentes del pintor alemán Rupprecht Geiger y pisos pintados en color pastel por el artista danés de ascendencia turca Evren Tekinoktay.

Para ella lo importante no es que sus interiores sean refinados, sino que transmitan un “sentimiento de hospitalidad, calidez y presencia”. En estos momentos está trabajando en muchos proyectos, varias casas privadas y una de veraneo, también está ayudando a una empresa de modas con su paleta de colores, que recorre el interior de su oficina, el sitio web y su papelería.

Sin embargo, Schnack no teme reconocer que no todos los clientes están dispuestos a aceptar una paleta no convencional para sus hogares. Por eso, es parte de su vocación y desafío intentar “llevarlos en un viaje”, que los aleje de los nórdicos neutrales y los acerque a la luz y las vibraciones.

nadiaoliveschnack.dk