Partir de cero

Este departamento nuevo en Vitacura partió como una clásica caja blanca. Y después de pasar por las manos de la oficina Enrique Concha & Co. Se convirtió en un espacio que no podría reflejar mejor la personalidad de su dueño, y donde su colección de arte se luce como nunca.

 

Partir de cero nunca es fácil. Lograr que un departamento donde todo es nuevo no parezca un piloto es todo un desafío, y hacerlo con gracia y atrevimiento es casi imposible. Pero en la oficina Enrique Concha & Co. lo lograron: convirtieron un departamento nuevo, de esos que vienen con las paredes y los techos pintados de un blanco casi clínico, en un lugar con onda, donde se puede ver la personalidad de su dueño.

“Propónganme lo que quieran”, les dijo a Carolina Concha y Josefina Ortúzar, las dos decoradoras de la oficina que estuvieron a cargo del proyecto. Quería algo “muy Enrique Concha”, una cosa moderna, bien ecléctica, que se sintiera suelta y relajada. “La idea era lograr una decoración con todo nuevo, manteniendo mi estilo, pero con un concepto entretenido y funcional. Me gusta renovarme, me le da lata que siempre todo sea igual, por eso nació la idea de hacer este cambio”, cuenta el dueño de casa. La propuesta fue entonces lograr un espacio masculino, bien cálido y, sobre todo, atrevido.

El primer paso fue deshacerse de las paredes blancas. Eligieron cuatro papeles murales que compraron en La Canel, y empapelaron casi todo el departamento, sin miedos. En el acceso pusieron uno que tiene unos brochazos de acuarela en distintos tonos; en el living comedor y en el dormitorio optaron por uno más neutro; otro completamente diferente en la pieza de visitas, y en el escritorio –que originalmente era la pieza de servicio– se la jugaron con uno casi negro con textura. El resultado fue increíble y un cambio de piel para este departamento. “Elegimos papeles súper arriesgados, pero manteniendo siempre la misma paleta cromática, para lograr una base súper homogénea”, cuenta Carolina Concha.

Los pisos de todo el departamento, la cocina y la terraza eran de colores grises y topo, y las decoradoras tomaron esos tonos como el punto de partida para generar una paleta cromática neutra, que recorre todo el lugar. Para el comedor eligieron una mesa de mármol que combinaron con sillas de madera, dándole más textura al espacio. En la salita, mandaron a hacer un mueble tipo bar que esconde el televisor, generando un espacio perfecto para relajarse. Y la terraza la hicieron siguiendo esta misma idea, para que se pudiera incorporar a los espacios interiores. “El quiso aprovechar todos los espacios, quería disfrutar el departamento entero y tenía súper claro cómo quería vivirlo”, cuenta Carolina.

Como la iluminación original era muy plana, armaron un nuevo proyecto junto a Opendark. La idea era lograr un juego mucho más interesante de luces y sombras, y combinarlo con lámparas bien modernas. Para la iluminación de sobremesa hicieron algo más cálido y suave, que pudiera funcionar como un complemento según el contexto.

Aunque la decoración estuvo completamente en manos de la oficina de Enrique Concha, el arte fue el gran aporte del dueño de casa. “Desde chico me ha gustado este tema, ya que siempre en mi familia me enseñaron –especialmente mi padre– a disfrutar de una casa linda, acogedora, con objetos de arte, llena de esculturas y pinturas”, cuenta. Juntos iban a remates y así fue afinando el ojo y armando una colección de obras que siguió completando mientras armaban el departamento. Dentro de su colección, que incluye cuadros con mucha personalidad y una buena mezcla de óleos y fotografías, sorprende su amor por la escultura. Repartidas por la casa hay obras de grandes escultores contemporáneos chilenos, como Raúl Valdivieso, Aura Castro, Patricia Vargas y Mario Irarrázaval. Además se reencontró con la artista Angela Leible, amiga de los tiempos en que estudiaban en la Universidad de Concepción, y agregó también un par de sus caballos a esta gran colección. “Creo que el arte es una forma de expresar cómo eres, tu personalidad”, dice, y es algo que se ve claramente al recorrer este espacio.