Sabisand

Terminar el día contemplando el atardecer africano desde su terraza empezarlo con el baño de los elefantes en el rio Sand, son solo algunos de los muchos lujos de Singita Boulders Lodge. Ubicado en Sabi Sand Reserve, en Sudáfrica, es un viaje único en la vida y que nos recuerda lo maravillosa que es la Tierra cuando manda la naturaleza.

El lujo siempre se puede reinventar. Y hay mil tipos y formas de vivirlo. Un viaje a Sudáfrica y de la mano de dos firmas prestigiosas, como son Singita y South African Airways (SAA), línea aérea que nos invitó en esta oportunidad, siempre será único e irrepetible.

Después de un viaje largo, Santiago-Sao Paulo y luego Sao Paulo a Johannesburgo por SAA, llegamos al pequeño aeropuerto de Mpumalanga. Basta respirar ese aire húmedo para sentirse distinto y mejor. Tuvimos la suerte de encontrarnos con un paisaje muy verde, porque había llovido hace un par de semanas, y el camino hacia el hotel está lleno de plantaciones de paltas, mangos, plátanos y cañas de azúcar. En las casas se nota la influencia inglesa y holandesa. Son alrededor de dos horas y media en auto hasta la reserva Sabi Sand, casi al límite del famoso Parque Kruger, y aunque llegamos de noche y pensamos que no veríamos nada hasta el día siguiente, tuvimos que parar para que cruzaran unos elefantes y luego un rinoceronte. Emociona encontrarse por primera vez con estos animales, completamente en su hábitat, dueños del lugar. Es su tierra y uno la visita, y eso es lo más fascinante del viaje.

La verdad es que todo en Singita Boulders Lodge da la sensación de un santuario. Su propósito es justamente conservar, preservar y proteger las reservas que ellos custodian y que representan uno de los terrenos menos intervenidos por el hombre de Sudáfrica. El hotel se confunde con el entorno y no se ve hasta que estás en él. A orillas del río Sand, está diseñado con techos de paja, y la luz es muy bajita. Para ir a las habitaciones hay que seguir largos caminos de madera que se introducen en la selva y que se iluminan sólo con focos perimetrales, también de luz muy suave. En el gran living y el restorán, completamente abiertos, se distribuyen muchos fanales y en las mesas, cada carta se ilumina con una linterna, si no sería imposible leer el menú. Todos los colores tienen que ver con el paisaje, como gris, beige, y está decorado únicamente con materiales y texturas de la zona como madera, cobre, pieles y artesanías hechas por la comunidad. El ruido ambiente es el de los elefantes, leones e insectos… Todo eso le da una atmósfera única, es otro mundo, muy en calma, muy romántico, y que te saca de tus pensamientos en forma inmediata.

De noche siempre hay que caminar acompañado por alguien del staff porque nunca hay que olvidar que nos podemos cruzar con un animal salvaje. Todo el lodge está rodeado de un cerco eléctrico que impide que entren animales grandes, como elefantes, búfalos e hipopótamos, porque los leones o leopardos generalmente no se acercan donde hay ruido. Así y todo, un día despertamos con un elefante en nuestro jardín.

Creo que nos tocó la mejor habitación, una especie de villa, bien al fondo, con un lindo living, chimenea en cada una de las piezas, una sala de baño con una enorme tina y grandes ventanales, piscina privada y una terraza con una vista privilegiada. Todas las piezas están llenas de detalles, lindos chales para cubrirse en las mañanas más frescas, sombreros de sol, canastos con toallas y factor solar para la piscina, buenos equipos de música, velas… Sólo la expectativa de hacer un safari ayuda a levantarse de esas maravillosas camas con dosel para salir de ese paraíso a otro.

En Singita absolutamente todo está incluido, las comidas, vinos y champagnes sudafricanos, y, por supuesto, los game drives, como le dicen a los safaris. Generalmente hay dos al día, uno muy temprano, tipo 5 am, para ver cómo se levantan los animales y otro en la tarde, aunque siempre están muy dispuestos a ajustarse a los horarios de uno. Duran alrededor de 3 horas porque es tan extenso el terreno que se hace difícil encontrarse con todos los animales en una sola travesía. Se recomiendan unos cuatro o cinco para hacerse una idea más completa.

Nos subimos en un Land Rover, siempre acompañados por un guía y un vigía que va en el frontis. Hay que ser prudentes, básicamente no hacer nada que interrumpa demasiado la rutina de la selva misma. La mayoría de los animales ya están acostumbrados a las personas y a los autos, pero son salvajes y aquí prima la ley de la selva, se alimentan en forma natural y el hombre no interviene en nada, no puede protegerlos ni curarlos de enfermedades ni heridas, salvo que haya sido provocada por algún ser humano.

Cruzamos el río en cuatro ruedas y nos encontramos con unos hipopótamos, luego vino a tomar agua una gran manada de búfalos, volvimos a ver elefantes, cebras y después de mucho andar a tres leones descansando bajo un árbol. Muchas veces deben correr largas distancias para atrapar a una presa y si logran comer unos 30 kilos de carne pueden pasar los tres días siguientes sin cazar. Tuvimos suerte en nuestro primer safari.

Volver al hotel es siempre la octava maravilla. Luego de nuestra expedición llegamos a la hora de almuerzo, pero preferimos tomar el aperitivo en nuestra habitación. Y con tan sólo pedirlo llegó una linda sudafricana con una gran tabla de quesos, jamones y frutos secos en la cabeza. Por supuesto además tuvo que posar para la foto.

Comer en Singita es parte de la experiencia, y también es un reflejo del espíritu del lodge. No hay horarios establecidos y la pueden servir en el restorán o en las habitaciones, depende del ritmo de cada pasajero, y la comida es una mezcla de preparaciones caseras, con un toque sofisticado, acompañado por los mejores vinos de ese país, famoso por sus viñas. En el mismo hotel tienen una gran cava.

Varias de las parejas que coincidieron con nosotros durante este viaje estaban de luna de miel, venían de México, Suiza, Francia… Creo que no hay nada mejor que comenzar una nueva vida en este lado del planeta, que nos recuerda que aún hay lugares en el mundo donde se vive al son de la naturaleza.
www.singita.com, www.flysaa.com