Un hallazgo inesperado en el centro de Santiago

Un departamento impactante en un edificio icónico. Una remodelación que lo devolvió a sus raíces. Una de las mejores vistas de Santiago. Todo se conjuga en este espacio, un hallazgo inesperado en medio del centro de la ciudad.

Mientras vivían en una casa que habían remodelado en Providencia hace varios años, una pareja se encontró con una noticia: había un departamento disponible en el Edificio Santa Lucía, más conocido como el Buque o el Barco, por la curva que sigue la forma del cerro Santa Lucía y por sus pequeñas ventanas redondas. La construcción, hecha a principios de los años 30, es una de las obras emblemáticas de los arquitectos Sergio Larraín García-Moreno y José Arteaga. “Cuando lo vinimos a ver nos encantó inmediatamente”, cuentan sus dueños. “Nosotros somos una familia chica, y aunque el departamento tiene 500 m2, tiene muy buenas medidas, es un lugar donde es agradable estar”. Además, los dueños soñaban con vivir en el centro. “Cuando vivíamos en Providencia, veníamos todos los fines de semana a este barrio. Mi mujer es paulista y nos gusta mucho andar en la calle, nos gusta la gente. Además está el cerro, que es un pulmón y uno de los parques más lindos que hay en Chile”.

Aunque el departamento tenía una muy buena base, los dueños decidieron remodelarlo para acercarse más a su origen. Este proyecto estuvo a cargo del arquitecto Alejandro Valdés, de la oficina Amunátegui Valdés Arquitectos. “Es muy interesante la nobleza que tiene el departamento en cuanto a su construcción. La concepción de este edificio es un ejercicio extremadamente arquitectónico, que es lo que le da carácter al edificio: cómo toma la esquina, cómo se hace cargo de la calle Merced, del Santa Lucía… Es como un transatlántico que va navegando”, dice Alejandro.

La remodelación incluyó cambiar las ventanas por vidrio acústico, toda la gasfitería y la electricidad de nuevo, la pintura, sacar algunos cielos falsos que bajaban la altura original y restaurar el piso de la terraza. También lograron recuperar el parquet original, que sellaron con un producto traído de Alemania para lograr un acabado completamente opaco.

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