Partir el día en el Mercado Municipal
Frutas, quesos, fiambres, frutos secos, café, pescados. El mercado municipal de São Paulo es una vitrina a la diversidad de productos originados en Brasil, los que se encuentran en abundancia en este enorme galpón. Es un punto turístico y quienes atienden lo saben, por lo que están constantemente ofreciendo probar distintos sabores para ver si sale alguna venta. Es una súper buena oportunidad para probar frutas exóticas, y también para comprar uno que otro regalito para llevar de vuelta a la casa.


Uno de los imperdibles en el mercado es el exagerado sanduíche con muchísimas láminas de mortadela, acompañado de queso fundido. Lo venden en varios locales, y es tan grande que cuenta como un almuerzo completo. Hay distintos tamaños –el de la foto es la versión pequeña, y una mitad fue suficiente para no poder seguir comiendo –y vale la pena probarlo.


Un break en el barrio japonés
La mayor comunidad japonesa fuera de Japón está en Liberdade, un barrio que nos transporta fácilmente al país asiático. Su identidad cultural se nota en cada uno de los rincones y en las personas que por acá circulan, en los locales de ramen que abundan y en los bares de sushi que colindan con tiendas de regalos. Es fácil saber si ya llegamos a él: lo delatan los faroles rojos que se pueden ver en distintos sectores del barrio.


Una parada recomendada –aunque, por qué no, obligada– es Matcha Minka, en donde se pueden probar diversas preparaciones en torno al matcha, el té japonés del momento. Helados, bebidas, bites, galletas y cheesecakes verdes están a disposición para probar y enamorarse.
Y, en una combinación perfecta, justo arriba de Matcha Minka se encuentra We Candle: una tienda de velas inspiradas en sabores asiáticos como lychee, mochi y la flor del sakura, entre muchos otros, que son los más ricos que hemos sentido en mucho tiempo. ¡Recomendamos llevarse un par de velas de mochi!




Una galería con lo más cool de São Paulo
El que viene es uno de estos datos buenos, que solo conocen los locales, y que hay que guardar sí o sí: en pleno distrito Centro Novo, junto a la Biblioteca Mário de Andrade y frente a la Avenida São Luís, está la Galería Metrópole, un punto de encuentro para quienes disfrutan del arte y el diseño. Construida en 1956, es un espacio agradable y poco concurrido para ir de compras y hacer una pausa en alguno de los cafés que ahí hay.


En sus tres pisos se pueden visitar galerías de arte, tiendas de ropa vintage y de moda emergente, libros usados, editoriales independientes y artesanías de Brasil. Cada uno de sus espacios ofrece algo diferente, convirtiéndolo en un lugar ideal para comprar regalos, algo que se hace muy agradable por la poca cantidad de gente que la visita.


Street art y un barrio bohemio
Después de una pausa y de un poco de shopping en el centro, es una buena idea partir hacia Vila Madalena. Tiene algo de barrio que no se toma demasiado en serio a sí mismo, pero que igual termina marcando tendencia. Entre calles en subida, murales que cambian todo el tiempo y casas que se transformaron en cafés, galerías o bares, se arma una mezcla bien viva entre lo cotidiano y lo creativo. Es de esos lugares donde uno sale a caminar sin plan y termina entrando a una tienda de autor, después a un almuerzo improvisado y, sin darse cuenta, se queda hasta que anochece.


Imperdible pasar por Beco do Batman, un callejón repleto de graffitis y arte callejero –prácticamente una galería al aire libre, que también tiene sus tiendas, cafecitos y bares para distraerse un rato y cerrar el día.




Bonus track
Todos los martes, el Museo de Arte de São Paulo (o como le dicen allá, el maspi) funciona con horario extendido hasta las 20h, y, además, con entrada gratuita. Como el resto de la semana cierra a las 18h, es una buena idea visitarlo un poco más tarde para aprovechar así el resto del día. Además, es un lugar precioso para descubrir lo mejor del arte y arquitectura, un verdadero must en la ciudad.






