Viajes

Golfo Paradiso, una ruta patrimonial por la Costa de Liguria

La arquitecta chilena Carolina Dimter vivió un tiempo en esta tranquila zona de Liguria, en Italia, y ahí descubrió el gran valor patrimonial de los pueblos que conforman esta parte de la Riviera Italiana, característicos por su colorida arquitectura, sus pequeñas playas de piedra y su gastronomía única.

El Golfo Paradiso, que obtuvo su nombre para atraer turistas tras la Segunda Guerra Mundial, es una zona ubicada entre Génova y Portofino, en Italia. Es de fácil acceso, conectando todos los pueblos gracias a una línea tren de bajo costo y con tan solo un par de minutos de distancia entre cada uno de los pueblos. El Golfo Paradiso está asentado entre montañas verdes y un mar color esmeralda.

El golfo es una zona de marineros y pescadores y se caracteriza por tener fachadas de colores, que ayudaban a reconocer sus hogares desde el mar. Pinturas de trampantojos y marcos de ventanas de un color verde intenso son el sello de la arquitectura de esta angosta zona que no supera los 10 kilómetros de ancho.

Entre castillos y puentes romanos a la orilla del mar e iglesias en lo alto de las montañas, el Golfo Paradiso es definitivamente un lugar para visitar

Bogliasco

A unos 11 kilómetros de Génova está Bogliasco, el primer pueblo del Golfo Paradiso. La llegada ya impresiona: la línea del tren pasa sobre la ciudad, en un puente de gran altura, que permite disfrutar una vista panorámica increíble del pueblo. Bogliasco además de ser colorido y tener una linda playa, se caracteriza por tener una huella romana. Aquí podemos encontrar al costado de la playa principal, en Via Cristoforo Colombo, un puente romano que está sobre un pequeño riachuelo que desemboca en el mar. Además podemos encontrar una fuente romana solo a la vista de los más curiosos, ubicada en Via Giuseppe Mazzini y adosada a un muro, donde se puede beber agua fresca desde su bañera de mármol.

Pieve Ligure

El siguiente pueblo, Pieve Ligure está a tan solo 1,5 kilómetros de Bogliasco, unos 20 minutos caminando. Es un pueblo pintoresco que, al igual que todos los pueblos del Golfo Paradiso, tiene una característica única. Desde Pieve Ligure puedes hacer trekking hacia Monte Santa Croce, la montaña que lo rodea. Al cabo de minutos, el camino de cemento termina y empiezas a subir por pequeños senderos de piedra. 

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Mientras uno se aleja de la urbe se pueden encontrar “crestas de piedra”, rocas colocadas en el siglo XIX de manera vertical sobre muros de piedra seca, para impedir la fuga de vacas y ovejas que habitaban en esa época. Son aproximadamente 40 minutos de subida, y finalmente en la cumbre se ubica la Chiesa Di Santa Croce, una iglesia que antiguamente era destino de peregrinaciones. Lindos rincones donde hacer picnic y desde donde puedes ver todo el Golfo Paradiso.

 

Sori

El pequeño y elegante pueblo de Sori se caracteriza por tener una especie de costanera a la orilla del río que desemboca en el mar. Además Sori tiene la peculiaridad de tener una playa con piscina, donde hacen cursos y actividades.

Si nos trasladamos hacia el sur, a un par de kilómetros de Sori, podemos encontrar la Grotta di Camascenza, una cueva subterránea natural, la cual se dice que se utilizaba como refugio durante la Segunda Guerra Mundial.

Otro punto de interés patrimonial es la Chiesa di Sant’Apollinare, una iglesia dedicada a San Apolinare que fue construida alrededor del siglo XIII, aunque ya se tenía noticias de ella desde 1195. Tiene una fachada con piedra a la vista, sin decoraciones. En su interior existe una sala que remata con un ábside semicircular. La pequeña iglesia ubicada a 1,5 kilómetros de Sori, se encuentra en altura y con vistas al mar de Liguria.

 

Recco

Si hablamos de patrimonio gastronómico en Liguria, hablamos de Focaccia. Recco es el pueblo más grande de los 5 pueblos que conforman el Golfo Paradiso y es, sin duda, capital gastronómica gracias a su famosa Focaccia di Recco, una focaccia hecha a base de levadura, harina, agua, aceite de oliva y queso crescenza, donde el truco es hacer agujeros a la masa que la cubre para que salga el queso fundido. 

Otros dos platos únicos de la cultura genovesa son las Trofie al Pesto Genovés y los Pansotti, ravioles rellenos de hierbas locales con salsa de nueces. El mejor lugar para probarlos es en La Manuelina, lugar histórico de la zona (Via Roma, 296, Recco).

 

Camogli

El último pueblo del Golfo Paradiso es Camogli, una pequeña y colorida localidad, llena de rincones de un gran valor patrimonial. 

Camogli solía tener uno de los institutos náuticos más importantes de Italia y hoy en día es el hogar de muchos pescadores. Este pueblo se ubica al norte de Portofino y a pesar de tener unos 6.000 habitantes y tan solo unos cinco hoteles, es elegida cada verano por miles de visitantes locales y una gran parte de la élite italiana. 

Camogli destaca por sus iglesias, y una de las más características es la Basílica de Santa Maria Asunta, una construcción del siglo XII, con una de las decoraciones más ricas del norte de Italia

Además, aquí podemos encontrar el Castello de Dragonara, un castillo medieval del siglo XIII, construido como torre de vigilancia para defender la antigua aldea y la costa circundante de las incursiones de los piratas. Cercano a la entrada del castillo hay dos cañones del siglo XVI, época en la que se incrementó la función defensiva del castillo. Hoy el castillo alberga exposiciones y ferias.

Camogli es un pueblo de tradiciones, y una de las más importantes es la fiesta de San Fortunato, patrón de los pescadores. El segundo domingo de mayo, en una sartén de acero inoxidable de 3,8 metros de diámetro, 6 metros de mango, 2,8 toneladas de peso y 2.000 litros de capacidad, se fríen toneladas de pescado y se distribuyen gratuitamente a miles de invitados. Otra tradición importante es el Festival de la Stella Maris, protectora de pescadores y marinos, donde el primer domingo de agosto se hacen procesiones en pequeñas embarcaciones decoradas, que llegan hasta Punta Chiappa, donde se hace una misa. Durante la noche la costa se ilumina con de miles de velas flotantes, y antorchas creando un ambiente íntimo y emocionante.

Por último, desde Camogli se puede ir a través de senderos hacia distintos puntos de interés. Uno de ellos es la Abadía de San Fruttuoso, un monasterio escondido dedicado a San Fruttuoso de Tarragona, cuyas cenizas se conservan en la Abadía desde 1983 y forma parte del patrimonio arquitectónico del Fondo para el Medio Ambiente de Italia. La Abadía de San Fruttuoso es un lugar único y maravilloso al cual se puede acceder gracias a un sendero de unos 8,5 kilómetros o en barco, en una ruta en la cual si tienes suerte puedes divisar delfines. El edificio de piedra cuenta  por un lado con una pequeña cúpula, y por otro con una arquitectura medieval pero también zonas de arquitectura románica. La abadía está situada en una pequeña playa de arena y piedras blancas.

Si el buceo es de tu interés, desde aquí también puedes visitar el Cristo de los Abismos, una estatua de bronce de Jesús de Nazareth, sumergida desde 1954 en el fondo de la bahía de San Fruttuoso.

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