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Malalcahuello más allá del esquí: seis planes que no te puedes perder

Termas al borde del río, bosques de araucarias milenarias, cocina pehuenche y una ciclovía sobre rieles abandonados: seis planes para descubrir Malalcahuello en cualquier época del año.

Para muchos, Malalcahuello, un pequeño pueblo en la región de la Araucanía, a 120 km de Temuco y a 37 km de Curacautín, aparece en el mapa solo durante el invierno. Es parada obligada para quienes suben a esquiar a Corralco, el centro de montaña que está en las faldas del volcán Lonquimay, dentro de la Reserva Nacional Malalcahuello. Pero basta quedarse un par de días para descubrir que este pueblo cordillerano es el lugar perfecto para escaparse en cualquier época del año.

En pleno invierno, cuando fuimos nosotros, y sin esquiar, Malalcahuello es una parada que sorprende por sus paisajes, con enormes bosques de araucarias, sus termas, buena cocina y muchos panoramas outdoor para hacer en familia. Acá, seis lugares para descubrir Malalcahuello más allá del esquí.

Conocer el Centro de Montaña Arenales y la cocina de Nancy Meliñir

Aunque el antiguo Centro de Esquí Los Arenales (@arenales.lonquimay), ubicado en la cuesta Las Raíces, fue destruido por un incendio en 2021, el lugar volvió a cobrar vida como un centro de montaña administrado por una comunidad pehuenche. Rodeado de araucarias –muchas de ellas con más de mil años de historia–, es un panorama ideal para visitar en familia: se puede caminar entre el bosque milenario o arrendar trineos para aprovechar la nieve durante el invierno.

Sí o sí hay que pasar por la ruka que da la bienvenida a Arenales, que está a cargo de Nancy Meliñir, reconocida como Tesoro Humano Vivo por la Unesco por su aporte a la preservación de la cultura pehuenche. En su cocina rescata recetas e ingredientes tradicionales del territorio. El asado de chivo es uno de los platos más pedidos, pero también destacan otras preparaciones como la paila de piñones, que llega humeando a la mesa, y las sopaipillas recién hechas, perfectas para entrar en calor después de una tarde en la nieve.

La entrada cuesta $5.000 y, para quienes quieran almorzar, es recomendable coordinar previamente con Nancy al +56940750471.

Probar el chocolate caliente de Casa Esquina

Si hay algo que pedir en Casa Esquina (@casaesquinamalalcahuello), es el chocolate caliente. Espeso, intenso y servido a la temperatura perfecta, no importa el momento del día, siempre se agradece. De hecho, antes de irnos de Malalcahuello, con el auto cargado, tuvimos que hacer una última parada para llevarnos un chocolate caliente para el camino. Así de bueno.

Casa Esquina

Pero no solo de chocolate vive Casa Esquina: la carta tiene varias cosas dulces exquisitas (como el alfajor y los stroopwafels), además de pizzas y cerveza artesanal. También tienen una pequeña tienda con productos locales y hasta un bed & breakfast muy bien ubicado.

Una mañana en las Termas de Manzanar

Inauguradas en 1950, las Termas de Manzanar (@termasmanzanar), a pocos kilómetros del pueblo, todavía mantienen el encanto de los hoteles antiguos. Tienen tres piscinas termales a distintas temperaturas, que están justo al lado del río Cautín, y son un panorama ideal para hacer con niños. También tienen tinajas de agua termal 100% natural, insertas en medio del bosque nativo, donde se puede descansar escuchando el sonido del río. Se puede ir en la mañana, en la tarde o el día completo, y además tienen un restorán para almorzar.

Comer pan recién horneado en La Cima

Antes de subir hacia Corralco –o de regreso al pueblo–, conviene hacer una parada en La Cima (@la_cima_panaderia). Esta panadería, enfocada en preparaciones con masa madre, tiene siempre pan fresco, que suele desaparecer rápido entre locales y visitantes. Hay que probar el pan de montaña o las hogazas, que se pueden acompañar con la sopa del día o el vino navegado que siempre está listo, dependiendo del ánimo.

Ojo que, durante la temporada alta de invierno, organizan sunsets muy entretenidos, con DJ y barra.

Pedalear por una antigua línea del tren

No todo en Malalcahuello ocurre alrededor de la nieve. Una de las mejores formas de recorrer los alrededores es la ciclovía que conecta el pueblo con Manzanar, un trayecto de 12 kilómetros construido sobre la antigua línea del tren.

El recorrido atraviesa bosques, cruza viejos túneles ferroviarios y ofrece vistas abiertas hacia la cordillera. En Malalcahuello y en Manzanar hay varios lugares donde arrendar bicicletas (@bicimanzanar, @estacionmalalcahuello), por lo que también es un panorama ideal para hacer en familia.

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Si vas entre noviembre y diciembre, hay un atractivo extra: los lupinos florecen a un costado del camino y cubren el borde de la ruta con tonos violetas que duran pocas semanas.

Relajarse con un masaje

Después de un par de días caminando, pedaleando, esquiando o simplemente tirándose en trineo por la nieve, una última parada ayuda a terminar el viaje de otra manera.

Equilibra (@equilibra_masajes) es el proyecto de Valentina Musre, quiromasajista que llegó a trabajar a Corralco y terminó instalándose definitivamente en Malalcahuello. Su consulta es sencilla, acogedora y muy bien pensada: una camilla a la temperatura perfecta, aceites esenciales para elegir según el momento y una hora dedicada únicamente a bajar las revoluciones.

 

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