Adoro/Detesto: Felipe Castro, actor y director de teatro

Felipe Castro Revista ED

ADORO:

Cantar, por sobre todas las cosas que existen en este mundo. El canto y la música son mis máximos placeres. Cuando canto y hago música con mis hijos me doy por pagado y podría dejar de existir ahí mismo; reírme con mi mujer. Creo que reírme por cualquier tontera con mi mujer es un placer exquisito; a la gente valiente, los que no sacan cálculos y se lanzan como quijotes; me caen bien los estudiantes que no se conforman; los músicos comprometidos; le saco el sombrero a cada papá que pasea guaguas con fiebre a las 3 de la mañana y que no lo vive como un sacrificio sino más bien un privilegio; al ínfimo pedazo de iglesia jugada por los más pobres y por la justicia; la luna llena; las salas de teatro llenas (especialmente la del TEUC con Las brujas de Salem); los ríos llenos de agua, siempre  que no sea agua café.

 

DETESTO:

Los gobiernos. ¡Todos los gobiernos! Me caen mal, no les creo nada; los tacos, aún más, los odio; al que tuvo la peregrina idea de pensar que un bus oruga pasaría piola por las calles de Santiago; las isapres; la colusión; el mall de Castro. Dios mío, supongo que lo pensó la misma persona que pensó el Congreso de Valparaíso; los críticos, casi a todos los críticos… son fomes, pasados de moda, faltos de tema; la mentira; el olor a ajo; algo desafinado; el Shoa; las migrañas; el frío; todo lo que no hacemos por miedo y que nos impide ser mejores.