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Un arquitecto chileno, entre los jóvenes más prometedores del mundo, reivindica lo que nunca construyó

Architectural Record lo eligió entre los arquitectos jóvenes más prometedores del mundo. Pero Santiago Valdivieso responde con distancia: «La práctica no se construye únicamente a partir de las obras terminadas».

Desde el interior de una casa en Zapallar, el océano Pacífico aparece como una presencia casi abrumadora. La vivienda se emplaza sobre una ladera elevada, completamente expuesta al horizonte. Ante una vista así, muchos arquitectos habrían optado por abrirse sin filtros al paisaje. Santiago Valdivieso (39) eligió una estrategia distinta.

En lugar de convertir el océano en una postal permanente, en Echo House creó una secuencia de patios protegidos e íntimos que equilibran la inmensidad del paisaje. Muros de hormigón transforman la pendiente del terreno, mientras un sistema de cortinas y filtros ajustables regula la entrada de luz y la exposición al sol durante todo el año.

Echo House

Echo House

La decisión resume buena parte de las preguntas que han guiado la obra del arquitecto chileno durante la última década. «Me interesa entender la arquitectura como una forma de relacionarse con un lugar específico, más que como la producción de objetos aislados», explica.

Esa mirada acaba de ser reconocida internacionalmente. Architectural Record, una de las publicaciones más influyentes de la disciplina, lo incluyó en Design Vanguard 2026, selección que cada año destaca a estudios y arquitectos jóvenes considerados entre las voces más prometedoras de la disciplina.

La noticia la tomó con alegría, pero también con cierta distancia. «Lo he recibido como una confirmación de un trabajo minucioso y persistente que he desarrollado durante todos estos años y que he disfrutado mucho hacer», dice. Más que el premio en sí, valora lo que interpreta como una señal de que las preguntas que han guiado su trabajo tienen relevancia más allá de Chile.

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Formado en la Pontificia Universidad Católica de Chile y con un magíster en Arquitectura del Paisaje en la Universidad Politécnica de Cataluña, Valdivieso dirige su propia oficina desde 2016. Su trayectoria incluye participaciones en la Bienal de Arquitectura de Venecia, nominaciones internacionales y, recientemente, una publicación monográfica dedicada a su obra. Sin embargo, al describir lo que hace, prefiere una definición breve y precisa: «Arquitectura situada».

La expresión refleja una manera de entender la disciplina que atraviesa proyectos de escalas y programas muy distintos: desde viviendas particulares hasta infraestructura pública o concursos internacionales. Por ejemplo, en su proyecto titulado House A on a Slope, una casa construida frente al lago Ranco, la pronunciada pendiente del terreno se incorpora al interior de la vivienda a través de una gran escalera central que se convierte en uno de los espacios protagonistas. En su propuesta para el Museo de Rapa Nui, premiada en un concurso internacional, la apuesta fue intervenir la isla con estructuras livianas y reversibles, capaces de integrarse al paisaje sin competir con él.

House A on a Slope

También existe una preocupación constante por combinar tecnologías contemporáneas con materiales y técnicas constructivas profundamente arraigadas en los territorios donde trabaja. Así, estructuras prefabricadas mediante procesos digitales conviven con revestimientos artesanales de tejuelas de alerce en el sur de Chile, mientras materiales tradicionales como el colihue, el coirón o la madera de lenga reaparecen reinterpretados en proyectos contemporáneos. Más que elegir entre innovación y tradición, su trabajo parece interesado en explorar cómo ambas pueden dialogar.

Una conversación permanente

A diferencia de otros arquitectos, Valdivieso reconoce que no tuvo grandes maestros que marcaran su formación. En cambio, habla de una conversación continua con colegas, amigos y, especialmente, con los libros.

«Muchos arquitectos están presentes en mi escritorio y en mi rutina diaria a través de los libros», comenta. «Me interesa mucho entender la arquitectura como una conversación continua y, de alguna manera, poder dialogar con otros arquitectos a través de ellos».

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Palapas House

La idea de la arquitectura como diálogo también aparece cuando reflexiona sobre su propia generación. Evita hablar de una «nueva arquitectura chilena», pero reconoce que quienes hoy comienzan a consolidar sus carreras enfrentan preguntas distintas a las de los arquitectos que posicionaron a Chile en el escenario internacional durante las últimas décadas.

«Los admiro profundamente y mi trabajo está influenciado por ellos, pero también creo que estamos construyendo respuestas propias para un contexto distinto», señala.

El valor de lo que no se construye

Al hablar de los proyectos que mejor representan su trabajo, Valdivieso sorprende con una respuesta poco habitual: no apunta a ninguna de sus obras más conocidas, sino a los proyectos que nunca llegaron a construirse.

Durante años ha participado en concursos de arquitectura que, por distintas razones, no siempre se materializaron. Lejos de considerarlos fracasos, los entiende como parte esencial de su carrera. «La práctica no se construye únicamente a partir de las obras terminadas. También se construye sobre una acumulación de ideas, preguntas, pruebas y ensayos que muchas veces quedan suspendidos antes de materializarse», afirma.

Engawa House

En su oficina todavía convive con maquetas, dibujos, planos e imágenes de esos proyectos. Son registros que siguen alimentando nuevas ideas y que, muchas veces, reaparecen transformados en encargos posteriores. «Mi trabajo se entiende mejor como una acumulación de proyectos que como un proyecto específico», resume.

Más allá de la promesa

Mirando hacia adelante, sus intereses apuntan menos a la forma de los edificios y más al paso del tiempo a su alrededor. Busca explorar cuánto duran las construcciones, cómo envejecen, cómo cambian de uso e incluso qué ocurre cuando dejan de ser necesarias. «Me interesa pensar algunas arquitecturas como algo capaz de adaptarse, reprogramarse o incluso desmontarse», explica.

Aunque el reconocimiento de Design Vanguard suele asociarse a arquitectos llamados a liderar el futuro de la disciplina, Valdivieso admite que la etiqueta de «promesa» le resulta incómoda. «Porque pone el foco en la persona y no en el trabajo», explica. «Siempre me ha interesado que los proyectos hablen por sí mismos y que sean la obra, las ideas y las preguntas las que tengan protagonismo».

Luego agrega: «Por lo demás, no hay nada peor que una promesa no cumplida».

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