Arquitectura

En Aguadulce, litoral de Coquimbo, una casa donde la madera tiene el gris del sur aunque nunca haya conocido su lluvia

La madera está teñida de gris para parecer del sur, aunque la casa esté en el litoral árido de la IV Región. En Aguadulce, Mardones del Solar Arquitectos construyó en 2022 una casa de playa donde el viento sur-poniente tomó las decisiones.

La madera de esta casa tiene un tono gris que no lo da el tiempo. Se lo dieron a propósito: el mismo efecto que en el sur producen años de lluvia y viento, aquí, en el litoral árido de Coquimbo, se fabricó desde el diseño. No es imitación: es una decisión sobre qué clase de presencia quería tener esta casa en el paisaje.

Casa Lodge, diseñada por Carlos Mardones del Solar de Mardones del Solar Arquitectos, se emplaza en el Condominio Aguadulce, en segunda línea del litoral de la IV Región de Coquimbo. El terreno es de esquina, levemente hundido respecto al entorno, con acceso por la parte posterior del sitio. Lo que se hace notar antes que cualquier vista es el viento: fuerte, constante, desde el sur-poniente. Fue esa presencia casi física y poco negociable la que terminó por dictar las principales decisiones de proyecto.

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La familia que encargó la casa perseguía una paradoja precisa: la sensación de estar de viaje, como en un lodge, donde el diseño hace del lugar su protagonista en una casa que fuera, al mismo tiempo, genuinamente propia. Pedían materiales que se sostuvieran solos, un recorrido construido también por paseos exteriores, una cocina abierta hacia las áreas comunes con un espacio de operación al fondo, una terraza contemplativa en la cubierta, y paredes capaces de recibir arte. Antes de trazar nada, el estudio organizó un taller de design thinking de cinco horas junto a los clientes y la constructora A+ Estudio. Un mes y medio después entregaron una propuesta que no tuvo cambios de fondo: los propietarios reconocieron en ella exactamente lo que habían descrito y trabajado en conjunto.

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El centro de la casa es un patio. No un patio decorativo: el que organiza todo el programa y desde el cual se accede a cada dormitorio, a excepción del principal, que funciona junto a las áreas comunes todo desde un interior, como si fuese una casa de un dormitorio. Para llegar a las suites hay que salir, cruzar ese espacio a cielo abierto —con fogón y hot tub— y volver a entrar. Esa lógica de lodge, donde el retiro a los dormitorios siempre ocurre a través de un desplazamiento exterior, es lo que construye la distancia entre los distintos usos de la casa. Y esa distancia es, precisamente, lo que construye la intimidad.

Los volúmenes envuelven el patio para resguardarlo del viento sin sacrificar el asoleamiento. Por el poniente, el living, el comedor y la cocina abren en un cuerpo de doble orientación con vistas al paisaje. Por el sur, un bloque de servicio actúa como primera barrera frente al viento. Por el norte, los tres dormitorios en suite a los que solo se accede desde afuera. Por el oriente, hacia el acceso, una celosía de madera que filtra las miradas sin cortar la luz. El muro de piedra que protege el flanco sur se extiende más allá del volumen construido, hacia el mar. En la cubierta, sobre el volumen principal, una terraza contemplativa suma una superficie habitable más al recorrido.

Réplica chimenea Gyrofocus, de Al Fuego

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Los materiales fueron definidos por el taller: madera, hormigón y piedra, con la condición de que se integraran de manera armónica al entorno. La piedra de los muros perimetrales y de acceso es la amarilla y redonda típica de la zona de Aguadulce. La madera bruta, con ese gris fabricado, se repite en muros, vigas, terrazas y pérgolas en laminado. Los muros de hormigón con estuco rústico entran como cuñas dentro de los volúmenes de madera y marcan la diagonal que atraviesa el terreno.

 

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La estructura llega prefabricada en madera industrializada, desarrollada junto a Timber Ingeniería: un chasis que se ensambla en obra y luego se forra. Los muros de hormigón del eje central refuerzan el sistema y completan el volumen.

Habitada, la casa funciona como lo que siempre fue en el diseño: un lodge familiar donde el ritmo del día lo marca el patio. Las áreas comunes, los dormitorios y la terraza de cubierta se conectan siempre por afuera, siempre a través del aire. El volumen principal —con calefacción independiente— opera además de manera autónoma respecto del resto: puede habitarse como una casa de un dormitorio sin necesidad de abrir todo lo demás. La decoración –con productos de Chic La Table–y el paisajismo son íntegramente de la propietaria; la cocina y parte del mobiliario, de Bontempo. El viento sigue estando del otro lado —pero ahora tiene la forma exacta del patio.

Este proyecto, al final, se resume en las palabras de su dueña: “A veces, construirse una casa hace que no sientas que estás de vacaciones tanto como cuando te vas de viaje. Queríamos un lugar donde pudiéramos sentirnos como en un hotel tipo lodge, pero que, a la vez, representara nuestra identidad familiar. Una arquitectura escultórica que nos integrara orgánicamente en este paisaje impresionante, que es, en sí mismo, un lujo.»

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