Aguirre & Boza Arquitectos

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Tienen menos de 35 años y ya cuentan con un cargado currículum de aciertos y reconocimientos. Amigos y socios, Francisco Javier Aguirre y Fernando Boza son los dueños de la oficina de arquitectura que lleva por nombre sus apellidos, donde la tecnología de vanguardia, la rigurosidad a la hora de trabajar y esa capacidad de hacer sentir a sus clientes parte fundamental de sus encargos son el gran secreto de su éxito.

Aquí no se perdona el café de grano recién hecho ni buena música de fondo. El orden es riguroso y no hay rumas de planos, papeles, lápices o escalímetros por todas partes ni el más mínimo objeto fuera de lugar. Ubicada en Francisco de Aguirre, en Vitacura, esta oficina es mucho más que un taller de arquitectura. Linda, estética y con los muebles justos, es el centro de operaciones de sus dueños, el lugar donde dan vida a cada una de sus ideas y donde muchas veces pasan más tiempo que en sus propias casas.

Francisco Aguirre y Fernando Boza se conocen hace más de dos décadas, de la época del colegio donde se hicieron íntimos amigos. Tanto, que terminaron estudiando lo mismo y luego de especializarse y trabajar cada uno por su lado por un par de años, hace tres se asociaron y crearon su propia oficina: Aguirre y Boza Arquitectos.

Enfocada en construcciones industriales, culturales, comerciales, casas y encargos de interiorismo, este lugar se caracteriza por el uso de tecnología de avanzada. “Quisimos jugárnosla por completo desde el primer día. Por eso escogimos un espacio muy bien ubicado y que estéticamente nos convenciera, porque es nuestra vitrina, vendemos tecnología e imagen. Por lo mismo tenía que ser acogedor, con buenos computadores y también muy cómodo”, dice Francisco.

Una vez instalados, los proyectos no se demoraron en llegar. Ambos tenían experiencia: luego de titularse, Francisco lo invitaron a ser parte de la oficina Austin & Sons en Dallas, Estados Unidos, donde participó, entre otras cosas, en la arquitectura interior del Hotel W en los Emiratos Arabes. Fernando, por su parte, además de heredar el talento de su familia (su papá y tío son arquitectos), trabajó en Fernando Boza y Asociados y en Gubbins Arquitectos, donde le tocó revisar grandes masterplans y desarrollar proyectos cívicos de gran envergadura. Dicen que el secreto está en que eligieron trabajar con el sistema BIM: Building Information Modeling, que en palabras simples se traduce en que se idea un proyecto de arquitectura en tres dimensiones, simulando mediante un modelo la información de la construcción. Así los profesionales pueden dedicar más tiempo al diseño mismo, dejando los cálculos y el dibujo de planos a los computadores que lo hacen de manera automática. “Siempre me interesó la tecnología, de chico era de los que armaba y desarmaba computadores y en tercero medio me metí a un curso de Autocat para ver de qué se trataba. Me gustó mucho y también me ayudó a la hora de decidir estudiar Arquitectura. Ya en la universidad conocí el sistema BIM y lo empecé a aplicar en mis trabajos”, cuenta Fernando.

Y lo cierto es que este software los tiene fascinados. Primero, porque al usarlo se eliminan las posibilidades de errores en los planos; además pueden trabajar diferentes arquitectos en un mismo proyecto cada uno en su computador, y la rapidez con la que se diseña es única. Tal como explican ellos mismos, si con el sistema tradicional en 2D toma varios días hacer cualquier cambio requerido por el cliente, con el BIM se puede citar a los dueños de casa al día siguiente. Además, es tan eficiente que no se necesita de un gran equipo de trabajo. Por lo mismo, la mayor parte del tiempo son sólo ellos dos en su oficina y en contadas ocasiones necesitan contratar a algún ayudante. “Una de las cosas que más nos gusta de este sistema es que permite que los clientes, que no son arquitectos, vivan la experiencia del diseño de su casa, que sean parte de este proceso”, dice Francisco. “Además es tan riguroso que calcula con exactitud el presupuesto que se necesitará para los materiales y también, gracias a la georeferencia, se puede determinar el punto exacto donde se levantará la construcción y con ello ver la luz que llegará a cada uno de los espacios justificando cada una de las formas”, dice Fernando.

Durante sus 36 meses de vida esta oficina ha realizado diferentes encargos, como la planta de la empresa Cintac en Antofagasta, el interiorismo de las sucursales de BancoEstado, el desarrollo de casas containers moduladas y la proyección de casas en Santiago y regiones, donde no sólo se preocupan de la construcción misma sino hasta proponen la decoración, además del diseño y montaje de la exposición de Nicanor Parra en la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara el 2012.

Y si bien su idea es seguir con la construcción de casas y el sector industrial, desde hace un tiempo también están incursionando en el mundo inmobiliario. “Queremos tener un sello enfocado en el diseño. Que no sólo sean casas funcionales sino que con un lenguaje, con cierta modernidad. Que no caigan en lo comercial con el programa clásico, sino que incluya arquitectura de calidad”, dicen los arquitectos.

Francisco de Aguirre 3620, Vitacura. Teléfono 2919 2325.  www.aguirreyboza.cl