Poltrona Moretti, un clásico chileno

Diseñada por Cristián Klammer, fundador de la oficina que lleva el apellido familiar, esta silla se ha transformado en una pieza insigne del diseño local. Hecha 100% en Chile, destaca por el uso de materiales nobles y la atemporalidad de sus líneas.

Diseño y fabricación local son el sello de los muebles de la oficina Klammer, fundada en 1969 por Cristián Klammer, quien sin estudios formales en diseño o arquitectura, abrió con solo 19 años su primera fábrica de muebles. Hoy sus creaciones se han transformado en las favoritas de muchos. 

“Desde muy niño, siempre me gustó mucho el dibujo. Poco a poco fui metiéndome a través del dibujo en el diseño de muebles y de distintos objetos. Esto se transformó en una verdadera pasión hasta el día de hoy”, cuenta Cristián. Entró a estudiar arte en la Universidad de Chile, pero terminado el primer año, se salió y siguió solo su camino. Su instinto le jugó una buena pasada: un año después, instaló su primera tienda de diseño y muebles. 

De esto, ya han pasado más de 50 años. Se sumaron sus hijos Dominique, Cristián y Francisco y la gran mayoría de sus muebles siguen siendo  fabricados en Chile, en el taller que abrieron hace 30 años en la Región de O’Higgins.

 

Una poltrona “made in Chile”

Entre las piezas que exhiben hoy en su showroom en Vitacura, una de las más emblemáticas es la poltrona Moretti, que a menos de diez años de su debut (2015)  se ha convertido en un clásico local. Decoradores como Sofia Iturralde y Cristián Preece, entre otros, la han incorporado en sus proyectos de interiorismo. “Me encanta este diseño porque es grande, pero no pesado”, cuenta la decoradora Sofía Iturralde. “El material traslúcido lo hace liviano, porque es orgánico, de líneas curvas, es elegante y a la vez casual”.

Pensada para una o dos personas (según el requerimiento), se trata de una silla de líneas curvas. Fabricada en madera de castaño, su sello es el asiento tejido en suela natural de cuero, lo que la hace “transparente” en términos visuales. 

“Quise crear un mueble liviano a la vista, mi objetivo era lograr una pieza transparente, aireada, para que los espacios no se vean pesados. Por eso, además, la pensé con una forma aerodinámica”, cuenta su creador Cristián Klammer, quien demoró varios meses en llegar al prototipo final de este «nuevo clásico».

“En nuestra fábrica damos trabajo a más de 20 personas, usamos solo madera seca de cámara, cuero natural y ofrecemos una mantención de nuestros productos. Son piezas atemporales que combinan con lo clásico o lo moderno, que no pasan de moda. Son para toda la vida y se heredan”, sentencia Klammer.