Tezontle: Un estudio híbrido de arquitectura y escultura en México

En el centro histórico de la Ciudad de México un estudio híbrido de arquitectura y escultura exhibe un trabajo alucinante. Tienen apenas cinco años de existencia y ya están haciendo escuela. ¿Cómo llegaron a ser Tezontle?

La historia oficial dice que Tezontle se inició en 2015, un año después de que sus fundadores -los arquitectos mexicanos Lucas Cantú y Carlos H. Matos- se conocieran. Pero la otra historia, esa más invisible, dice que todo comenzó hace casi 60 años, cuando Cantú y Matos ni siquiera habían nacido, en una oculta y exuberante plantación de café a 450 km de Ciudad de México. En ese lugar, llamado Las Pozas, el escultor surrealista Edward James construyó un jardín escultórico delirante, con 27 enormes estructuras sin fines utilitarios. Arcos, escaleras y patrones que conectan entre sí y que están fabulosamente integrados a cascadas y pozas naturales.

Lucas Cantú conoció Las Pozas mientras estudiaba Arquitectura en la Universidad de Monterrey, en un psicodélico viaje con amigos, cuando el sitio estaba medio abandonado. Le voló la cabeza. Carlos H. Matos también visitó Las Pozas en un viaje con amigos, y quedó tan fascinado que volvió en 2014, esta vez a realizar un taller experimental con alumnos de la Architectural Association School of Architecture, la mítica escuela londinense de la cual él ya se había graduado. Ese mismo año también conoció a Cantú.

Y ahí comenzó la historia oficial: Lucas estaba buscando compartir el alquiler de un taller en el centro histórico de Ciudad de México, y un amigo le presentó a Carlos, porque podría interesarse en compartir el espacio. “Vimos muchos lugares, estuvimos a punto de firmar con varios, pero siempre pasaba algo. Nos demoramos un año en encontrarlo, lo que se tradujo en que salíamos cada semana a caminar por el centro, buscando el taller”, recuerda Carlos Matos. Caminatas semanales en las que por supuesto hablaron de Las Pozas, del concreto, de la arquitectura abstracta y no programática, de la escultura arquitectónica. Para entonces, cuando por fin dieron con el sitio donde se instalarían, Tezontle ya había nacido.

La investigación en Las Pozas que había iniciado Matos y a la que se unió Cantú, de algún modo instaló también los cimientos híbridos de Tezontle: una oficina que no es de arquitectura ni de arte, pero que hace casas y esculturas. Un estudio que reúne a estos dos escultores que hacen arquitectura muy poco convencional, en lugares remotos, con misiones extrañas y con programas abstractos. Una dupla que hace arte, que podría ser habitable, casi siempre con concreto, logrando formas poéticas, casi conmovedoras. Especialmente por la delicadeza, movimiento y flexibilidad que le dan a esta materialidad que puede parecer tan dura. Evidenciando que la piedra es también líquida.

 

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