Color, vinilos y mucho carácter en esta casa decorada por Francisca Varela en Santiago

Esta casa sorprende desde la entrada. Con muros verdes, fotografías en blanco y negro y harto carácter, se ha transformado en el lugar perfecto para esta familia.

Los dueños de esta casa en Lo Curro, una pareja joven con tres hijos, le dieron libertad total a la interiorista Francisca Varela para decorar este espacio, que era un lienzo en blanco. Francisca entonces empezó como lo hace con todos sus proyectos: conociendo a fondo a quienes lo van a habitar. “Me importa mucho cómo vive la gente, qué es lo que esperan de la casa, qué se imaginan, qué es lo que hacen. Conocer las dinámicas familiares, porque según eso puedes ir armando el proyecto”, cuenta Francisca.

Fue ahí cuando descubrió, por ejemplo, que la dueña de casa es aficionada a la fotografía y que tenía muchas fotos preciosas que ella misma había tomado. Entonces, en vez de poner cuadros en la entrada, decidieron ampliar varias de sus obras en gran formato y en blanco y negro, e instalarlas para dar la bienvenida a todos quienes llegan a esta casa. Para que resaltaran más y fueran totalmente protagonistas, pintaron los muros verdes, con un tratamiento que les da una textura única y mucha luz.

En una de estas conversaciones Francisca descubrió también que para el dueño de casa la música era todo un tema. Tiene una gran colección de vinilos y libros, que le encanta sentarse a leer y escuchar. Entonces armaron un espacio perfecto para eso. En un pasillo que unía el comedor con el living, que no tenía un uso definido, la decoradora instaló dos sillones y una gran repisa; el lugar ideal  para instalarse por horas a disfrutar de buena música. Justo ahí había una lucarna, así es que Francisca intentó que la repisa para los discos fuera lo más liviana y transparente posible, para que no tapara la luz que entra por arriba. “En vez de ser un lugar perdido, es un lugar que hoy tiene mucho uso. Está el bar, la música y es una conexión entre los dos espacios”, dice Francisca.

Los dueños de casa –“una pareja muy entretenida”, como cuenta la decoradora– también disfrutan mucho invitando amigos, así es que los espacios sociales fueron muy importantes en el proyecto. “Es una casa alegre, con mucha vida. Ellos son muy entretenidos y esto es su reflejo”, cuenta.

Un espacio que cambió completamente fue el baño de visitas. Con un lavamanos amarillo con look vintage y los muros con baldosas verde oscuro, este espacio bajo la escalera se convirtió en una explosión de color (y en una sorpresa para todos los que entran). También hicieron algunos cambios en la cocina: además de cambiar la isla para ampliar el espacio, armaron un comedor de diario conectado con el jardín que está en la entrada de la casa, aprovechando la luz al máximo.

Como a esta familia le gustan los muebles antiguos, Francisca se preocupó de ocupar ese lenguaje en toda la casa. Además de reutilizar algunas cosas que ya tenían, como una máquina de coser, un escritorio que estaba en la casa y un par de mesas laterales, Francisca compró una gran mesa carpintera antigua para la entrada. “Me importa mucho que en la casa haya un solo lenguaje, que al ir pasando de un lugar a otro, todos tengan un lenguaje común. La textura que usamos en los muros, las maderas más rústicas… Esos son elementos que se van repitiendo en distintas partes de la casa. Pero sin duda el denominador común es que es una casa con mucho carácter, entretenida, que te va generando sorpresas en los lugares en que estás”.