El fin de un ciclo

En una antigua casa en el barrio Yungay Gabriel Carvajal dio por terminada su etapa de anticuario. Remató todo lo que tenía y para ello ambientó cada espacio como si se tratara de decorar un lugar para vivir.

Fue como retroceder en el tiempo. Décadas, incluso siglos. Una gran casona de principios del 1900 fue el marco perfecto para que el anticuario Gabriel Carvajal se despidiera de la actividad que lo mantuvo ocupado y con éxito por casi 30 años. Un remate de 300 lotes –y otros 300 más para venta directa– atrajo a gente de todas las edades y fue el cierre perfecto que le permitirá dedicarse ahora a su nuevo proyecto: la restauración de otra antigua casa en el barrio Yungay para instalar y mostrar la extensa colección de arte contemporáneo que tiene con el empresario Ramón Sauma. Atrás quedará la tienda de antigüedades que lo hizo reconocido y que abrió en 1987 en el caracol de Los Pájaros, en Providencia.

Sin nostalgia, cuenta cómo armó el remate: “En un comienzo no tenía claro cuánto ni qué tenía. Como mi tienda siempre la armé como una tienda de decoración más que anticuario, tenía mucho guardado en bodega porque armaba con pocos elementos y luego desarmaba. Así que saqué todo y aparecieron cosas que ni siquiera tenía en mente. Partí con todo el cargamento a esta casa en la calle Huérfanos, que es de Ramón, porque en realidad los espacios se prestaban para que armara ahí el remate. Sólo le dimos una mano de pintura”.

Era el escenario perfecto. Los salones amplios y altos permitieron que instalara todo como si se tratara de una casa verdadera. “Llegué allá pensando que iba a poner las cosas como en la tienda, pero la verdad es que todo se fue encajando como para armar distintos ambientes: comedor, estar, living, etc. Todos los que fueron decían que parecía que hubiera gente viviendo ahí”, dice Gabriel. En el primer piso estaba todo lo que iba a ser rematado: sofás, mesas, lámparas y objetos de distintas épocas que con su buen ojo supo contrastar con obras de artistas contemporáneos, como Pablo Jansana, Amalia Valdés, Roberto Matta y Mario Carreño. En el segundo piso puso objetos de lo más diversos: perillas, manillas, marcos, cajas, candelabros, libros… también un par de armarios, en cuyos cajones había mucho más; todo ello se vendió de manera directa.
El remate estaba programado para el sábado 28 de junio a las 3 de la tarde, mismo día del partido de fútbol entre Chile y Brasil por el Mundial. “Por el alargue y los penales tuvimos que retrasarlo. Así y todo, llegó mucha gente, varios compradores jóvenes, lo que me sorprendió y alegró”.

Mirando hacia atrás, Gabriel Carvajal dice que una de las grandes satisfacciones que le dio su trabajo como anticuario fue el contacto con tantas personas interesantes. “Conocí mucha gente en Chile y afuera relacionada con el arte, con mis mismos intereses, y eso, unido a la suerte de haber trabajado tantos años en lo que me gusta, es lo que más me reconforta”. Ahora dedicará al menos dos años a arreglar la casa en la cual mostrarán la colección de arte moderno, compuesta por cerca de 700 obras.