Ubicado en la ladera sur del lago Llanquihue, este hotel boutique es un tributo a la naturaleza del sur chileno. La serenidad del agua, la imponente vista al volcán Osorno, su cálido diseño y excepcional servicio, lo convierten en el lugar perfecto para una luna de miel inolvidable.

Fueron necesarios tres años de construcción para que finalmente el arquitecto Mauricio Fuentes y su mujer, Jimena Hernández, hicieran realidad el sueño de compartir la belleza del sur a través de un hotel. Ese anhelo viene de una historia muy romántica: ambos visitaron Puerto Varas por primera vez en su viaje de luna de miel y, desde entonces, cada aniversario, volvían a la ciudad. De ahí que la pareja decidió comprar este terreno y levantar el hotel con condiciones muy claras: debía ser un proyecto exclusivo y de lujo, basado en la experiencia de descansar en un entorno natural, con atención personalizada y cuya construcción y funcionamiento estuvieran basados en un profundo respeto por el medio ambiente. Todo con el lago Llanquihue y el volcán Osorno como protagonistas.

Y resultó tal cual. El hotel AWA, bautizado en honor al agua (la W hace referencia al mapudungún) elemento vital que lo acompaña, ya sea por el lago, la lluvia o la nieve, es un proyecto familiar de arquitectura moderna, diseño cálido y espíritu sustentable. Construido en hormigón, ciprés de las Guaitecas, maderas nativas, piedra laja y volcánica, su estructura no replica la construcción tradicional de la zona, sino más bien, privilegia las vistas a través de enormes ventanales.

El proyecto arquitectónico y el interiorismo estuvieron a cargo de la oficina del propio Mauricio, Arquigestión, donde también trabaja su hijo Mauricio. Este último explica que por dentro se replicó el concepto de líneas simples y combinar objetos tradicionales con exclusivas obras de arte moderno. “Por ejemplo, centenarias raíces de alerce, telares mapuches junto a obras de Matilde Pérez y esculturas de Javier Stitchkin”, agrega.

Cada una de las 15 habitaciones (más una casa también a disposición de los huéspedes), tienen una vista como de postal y cuentan además con parlantes, baño con tina y ducha separada y chimenea, todos detalles muy aplaudidos por los recién casados (y los no tan recientes también). Y a este romanticismo también se le puede sumar las salas comunes con grandes fuegos encendidos, el spa y la piscina.

Amigables con el medio ambiente desde su construcción, en el Awa se preocupan  del tratamiento del agua, la eficiencia energética de las habitaciones y del hotel en general. Aquí no se utiliza plástico, la calefacción es a leña y cuentan con un eficiente sistema de reciclaje para no contaminar con los desechos que producen.

La comida merece punto aparte. El proyecto gastronómico estuvo a cargo del premiado chef belga Mathieu Michel y fue puesto en marca por el reconocido chef nacional Jorge Díaz. Fieles a la línea de combinar modernidad y tradición, aquí la carta contiene productos frescos y de temporada, todos de la zona. De hecho, cuentan con una huerta orgánica que produce todos los huevos del desayuno y más de la mitad de las verduras que consumen. Todo elaborado con las últimas técnicas culinarias “respetando los tiempos de temporada, cosechas y estados de la tierra”, explica Mauricio Fuentes Hernández. Una verdadera delicia acompañada por una amplia pero cuidadosa selección de vinos nacionales.

Y para los amantes del desayuno, este es un imperdible. Variado y delicioso, es perfecto para llenarse de energías y aprovechar las variadas y múltiples actividades que hay para hacer en la zona: trekking, kayaks, caminatas o perderse por las calles de Puerto Varas.  En todo caso el hotel cuenta con un asesor de estadía que ayuda a armar los panoramas desde el momento de la reserva. Todo un detalle.

Camino a Ensenada km 27.

hotelawa.cl