La fiebre del oro

El oro es el color del Art Nouveau, de los halos de los ángeles de las iglesias, de las joyas y del sol. Es un tono tan versátil que también puede ser parte de la decoración de una casa.

Seamos honestos: el color oro nos provoca aprensión. Aprensión de que se vea recargado, estridente, excesivo. Pero no tiene porqué ser así. El dorado evoca lujo y nos recuerda el Art Nouveau, pero la realidad es que está lleno de posibilidades. Lo vimos en Maison Objet —la feria de decoración de París— y fue el invitado estrella de las más grandes pasarelas que no quisieron quedar fuera de esta tendencia.

Además del clásico dorado amarillo anaranjado, podemos encontrar muchos matices, como el oro metálico, el satinado, el oro pálido y el oro viejo, solo por nombrar algunos.

El oro llega a las casas para conquistar los espacios. El baño y la cocina también se rinden a sus encantos. La opulencia es su máxima y el «menos es más», su mejor aliado. Por eso, la línea que separa la elegancia y la vulgaridad es muy delicada. El secreto está en compensar el exceso con pinceladas de tonos neutros.

A continuación, deléitese con 10 imágenes que lo invitan a experimentar con el color oro.