Liguria reloaded

Esta oficina es sólo un anticipo de lo que será el nuevo local de los Liguria en el barrio Lastarria. Ubicada en una antigua casona de 1900, Carolina Peña y Karina Berrier se encargaron de armar este espacio mientras se terminan las construcciones del restorán.

¿A quién no se le hace irresistible probar el sándwich de mechada a la italiana o los ñoquis al pomodoro y pesto de los emblemáticos restoranes Liguria? A estas alturas son un clásico santiaguino, el lugar al que todos quieren llegar después de la oficina o instalarse los fines de semana y quedarse por horas.

Con tres sucursales –Manuel Montt, Pedro de Valdivia y Tobalaba– en poco tiempo más se sumará una cuarta. Sí, porque se abrirá un Liguria en pleno centro, en una clásica casona ubicada justo en la esquina de Merced con Lastarria, donde hasta el 2007 funcionaba el Instituto Chileno Francés de Cultura.

Es que sus dueños, los hermanos Marcelo y Juan Pablo Cicali, lo saben hacer. En los últimos 20 años han transformado al Liguria en una marca registrada de exitosa trayectoria y en un referente de la cocina chilena. Ahora sólo buscan sumar más éxitos con este nuevo local, que está pensado no sólo para los vecinos del sector sino también para los muchos turistas que transitan por esas calles.

Diseñada por el arquitecto Alberto Cruz Montt en 1906, esta casona cuenta con tres pisos y un altillo que serán completamente reacondicionados para el restorán. Casi dos mil metros cuadrados de mesas, afiches, cuadros y lo mejor de la gastronomía criolla.

Y si bien para su estreno queda un tiempo todavía, a modo de adelanto se armó una oficina en el segundo piso para que estos socios pudieran atender a los proveedores y hacer reuniones. Todo porque no querían recibirlos entre andamios y planos y sin la posibilidad de que vivenciaran puertas adentro lo que será este espacio.

Al igual que en los otros locales, la tienda Bazar de la Fortuna se encargó de la decoración de esta oficina. Los Cicali conocen a las dueñas –Carolina Peña y Karina Berrier– hace años y han trabajado juntos desde que se abrió el local de Manuel Montt, por lo que esta vez no dudaron en volver a contactarlas. “Durante el tiempo que hemos trabajado en este restorán pasamos de arreglar los cuadritos a hacer un completo diseño interior. Si tuviéramos que definir el sello de nuestra obra en estos espacios diría que se trata de una ‘decoración adornalista’, en la que buscamos rescatar la historia y la cultura popular de nuestro país, ambientar de manera entretenida los muros y también resaltar detalles de la arquitectura interior, incluso llegando a hacer boiseries con materiales como hule”, cuenta Karina.

En esta oportunidad las decoradoras mantuvieron ese “sello adornalista”, pero cuidando resaltar al máximo la arquitectura del lugar. Para eso dividieron el espacio en dos sectores, por un lado armaron un “rincón escritorio”, con una mesa, una silla, estantes hechos en obra en los muros y un pizarrón de fondo. Y en el otro sector hicieron un gran living pensado para oír música –los Cicali son fanáticos y tienen todo tipo de equipos, tornamesas y más– y también para ver televisión. El gran protagonista aquí es un sofá amplio y cómodo, al que se le suman dos sillones de respaldo alto, una mesa de centro de madera reciclada y una lámpara de lágrimas de resina negra.

Tal como cuentan estas decoradoras, la serie Mad Men fue una de las inspiraciones para dar vida a este espacio. Su idea era hacer algo masculino, sobrio, pero con una cuota de color para que fuera más entretenido.

El trabajo les tomó unos dos meses, tiempo en el que no sólo pusieron los muebles –todos diseñados por ellas–, sino también arreglaron un poco el lugar, sacaron una antigua alfombra que había en el piso y rescataron un parquet precioso que había debajo. Además arreglaron los muros y los cielos y pintaron las boiseries color hueso para que resaltaran más. “La decoración que quisimos hacer en este lugar tiene que ver directamente con la arquitectura del mismo, busca incorporarla. Es limpia pero también cálida y muy funcional con los elementos justos pensando en que se trata de una oficina”, dicen.

Y si bien este sector está listo y ya fue estrenado, habrá que esperar algunos meses todavía para la apertura del local. Ese día, esta oficina dejará de existir y el espacio pasará a ser un comedor más donde se podrá disfrutar de la carne mechada con tallarines, los sándwich de pescada, el mote con huesillo y todas las exquisiteces de este restorán.