*Publicada originalmente en noviembre de 2019.

La prestigiosa oficina de diseño y arquitectura argentina, liderada por Alejandro Sticotti, fue la encargada de proyectar esta casa en Guadalajara. Aquí priman la nobleza de los materiales, el trabajo artesanal y la honestidad de la estética y el diseño.

Fue en Guadalajara, ciudad del tequila, los mariachis y capital del estado de Jalisco en México, donde el reconocido arquitecto y diseñador argentino, Alejandro Sticotti, proyectó esta casa, asumiendo las costumbres locales sin pasar a llevar los postulados con los que ha comulgado los últimos 30 años: estética simple, líneas honestas, trabajo artesanal y cálida funcionalidad. Diseñada para una familia con dos hijos, este arquitecto nos cuenta que, junto a su equipo, hizo varias visitas previas al lugar y las casas de la zona para entender el territorio y el clima, llegando a la conclusión de que el permanente clima cálido le daba mucho protagonismo a las zonas exteriores. “Además, sus dueños son muy ligados al mundo de la gastronomía, por lo que la cocina también fue un elemento central”, agrega Alejandro. Junto a su socio, Nicolás Tovo, concibieron una casa luminosa, de suaves transparencias y formas sencillas, siempre con la madera como material cardinal. Compuesta por una serie de volúmenes, esta construcción permite la entrada de la luz natural a través de los patios que los separan. Además, dada la importancia de incorporar el exterior, el programa incluyó F una galería que se abre hacia el jardín central, lo que le suma carácter, luminosidad y vida a esta casa.

En esta obra residencial, la primera de Sticotti en México, los arquitectos siguieron el mismo instinto que impulsa todos sus proyectos: “Poder trabajar y explorar sin límites, desde las formas hasta los materiales”. Y Alejandro agrega: “Logramos establecer un recorrido placentero. Nos encanta poder participar activamente con el cliente en descubrir sus necesidades y plantear soluciones. Mejor aún poder verificar con el tiempo que fueron las adecuadas. La estructura es de hormigón visto, las columnas son de hierro y los revestimientos son de madera de lapacho, árbol nativo del noreste argentino. Así, tanto en el interior como en el exterior, los materiales convergen armónicamente. El resultado es una atmósfera simple, elegante, acogedora y atemporal. Aquí no sólo el mobiliario está hecho a medida, también las carpinterías, escaleras y barandas. Como explica Alejandro, todo fue hecho de forma artesanal y para ello contaron con el apoyo del arquitecto de la zona Javier Rosales Iriondo, con quien trabajaron en conjunto para poder obtener un resultado impecable. “Además, gran parte de los muebles son de nuestra firma Sticotti, los cuales diseñamos y fabricamos en nuestro taller en Buenos Aires y enviamos a México”, concluye.