Modern british

Si los Juegos Olímpicos son la excusa perfecta para visitar Londres estos días, un buen lugar para quedarse es el hotel boutique Dorset Square. Lindo, buen hecho, lleno de detalles originales y decorado con un estilo inglés pero moderno, acaba de reabrir sus puertas de la mano de sus dueños originales, Tim y Kit Kemp.

Si usted pensó que en Gran Bretaña el único tema por estos días serían los Juegos Olímpicos, se equivocó. Más allá de las carreras de atletismo y las presentaciones de gimnasia, los ingleses se han esmerado en estrenar buenas obras de teatro, conciertos, exposiciones y también inaugurar restoranes y hoteles para los miles de turistas que pasean por sus calles.
El Dorset Square es uno de esos hoteles que vale la pena conocer. Con el porte justo, está muy bien pensado y tiene los mejores estándares de servicio, pero en versión boutique.

Sus dueños son Tim y Kit Kemp, un matrimonio conocido en el mundo hotelero. Creadores de la famosa cadena Firmdale Hotels, tienen siete pequeños hoteles en Londres, como el Haymarket y el Covent Garden, y uno en Nueva York, que se ha hecho famoso por ser el más “verde” de toda la ciudad.

La historia del Dorset Square partió en 1985. Fue el primero de los hoteles de los Kemp, y aunque decidieron venderlo el 2003, ahora lo volvieron a comprar y, de paso, lo refaccionaron completamente. Ubicado en Marylebone, uno de los mejores barrios del centro de Londres, está muy cerca de las tiendas de Oxford Street, los teatros del West End, galerías de arte, museos –como el Sherlock Holmes y el de cera Madame Tussauds–, el planetario, la sala de conciertos Wigmore Hall y a dos minutos de Regent’s Park y del Little Venice Canal.

De arquitectura tipo regencia, es una linda casa con 38 habitaciones, muchas de las cuales dan a un jardín de invierno. Acogedor, tiene harto “calor de hogar”, como dicen sus dueños, y con ese lujo que no se ve pero que se siente en cada detalle.

Gran parte del estilo que se vive en el Dorset Square es gracias a Kit. Diseñadora innata, ha sido la responsable de ambientar no sólo éste, sino todos los hoteles de su cadena. “Soy una loca de los interiores, se ha transformado en una obsesión”, ha dicho a la prensa. “En todos los espacios siempre debe haber elementos que intriguen y otros que sean entretenidos. No todo tiene que ser tan serio”. Su sello está en combinar el típico estilo inglés –con butacas tapizadas con capitoné, paneles de madera y acuarelas– con detalles más modernos, colores brillantes y objetos de anticuarios y ferias.

Para este hotel eligió tonos oscuros, telas diseñadas por ella misma para Christopher Farr, papeles murales de Hamilton Weston, alfombras tejidas a mano en Portugal, muebles contemporáneos y objetos de arte encontrados en diferentes partes del mundo y así lograr un look fresco, moderno y bien british, pero con un twist, como dice. Cada una de las piezas las ambientó de manera distinta, algunas con papeles murales franceses, otras con colores denim y también diseños de críquet, deporte tan típico inglés. Completamente equipadas, tienen todo para que no eche de menos su casa. Y eso incluye hasta a los niños. Hay desde batas chiquititas, libros, menús especiales, cunas y sillas para comer y realmente sentirse de vacaciones.

Los baños no son grandes pero cómodos. Diseñados en granito, vidrio, mármol y roble, tienen buenos detalles, como calentadores de toallas y los jabones, shampoo y cremas fueron especialmente diseñadas por el perfumista Miller Harris, uno de los más famosos de Londres.

Para comer está el restorán y bar The Potting Shed. Además de los exquisitos desayunos –con diferentes tipos de huevos, panqueques al estilo canadiense, salmón ahumado y muchas otras alternativas para los vegetarianos y los más light– y las comidas con ingredientes bien locales, lejos lo mejor es la hora del té. Los fanáticos de los scones pueden disfrutar de unas variedades exquisitas, una larga lista de tés diferentes, sandwichitos de varios pisos, tartaletas de frutas y otras cosas dulces.
Tal como han dicho en varias entrevistas, los Kemp seguirán expandiendo su negocio. Para el 2013 tienen planeado abrir otro hotel en el barrio de Ham Yard, en Soho, con más de 90 piezas, un teatro, spa, tiendas y un cine para 120 personas. Sin duda, ese será nuestro próximo reportaje.

39-40 Dorset Square, Marylebone, Londres. www.dorsetsquarehotel.co.uk