Este arquitecto y diseñador brasileño no sigue modas ni tendencias y es todo un rockstar del interiorismo, tanto en su país como en el extranjero, por su estilo colorido, audaz y atrevido, donde hay espacio para todo.

Dicen que cuando Sig Bergamin entra en un evento, las cámaras lo persiguen al igual que a los artistas más famosos. Es que tras 30 años de carrera y con oficinas en Sao Paulo y en Nueva York, este diseñador y arquitecto brasileño se ha hecho un nombre a nivel mundial por su estilo audaz, vívido y atrevido.

Igual que en un caleidoscopio, sus espacios unen los patrones más extravagantes, con colores, texturas y épocas diversas, y logran que todo funcione. Para Sig no hay límites y el diseño americano, estadounidense y europeo puede mezclarse perfectamente con obras de arte de todos los períodos. “El maximalismo es mi vida. Una vida de superposiciones, colecciones, viajes, recuerdos, investigación, lectura. Toda mi historia forma el maximalismo”, nos cuenta desde Brasil.

Nació en Mirassol, un pequeño pueblo al interior de Sao Paulo. Desde muy chico se interesó por jugar con los colores y comenzó cambiando los muebles, tapices y superficies de su pieza. A los 14 años recibió su primer encargo: le pidieron hacerse cargo de la decoración del club de la ciudad para un baile de carnaval. “Le puse mucho empeño y nadie me pagaba. ¡Pero funcionó! Fue entonces cuando supe qué quería hacer con mi vida”, dice.

Poco después se matriculó en la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Católica de Santos y, tras graduarse, abrió su propio estudio. Ahí comenzó su ascenso. Mientras sus pares seguían los pasos del reconocido arquitecto Oscar Niemeyer, con su estilo moderno y su exploración del potencial creativo del hormigón armado, Sig Bergamin ya sabía cuál era su esencia y en ella reinaba el color.   

Desde entonces, ese eclecticismo moderno y el humor, que se aleja de fórmulas preconcebidas y modas, y que busca que los clientes reflejen su propio gusto, lo ha llevado a realizar proyectos en todo Brasil, Nueva York, Miami, Punta del Este, París, y en otros como Escocia, Polonia y Turquía. También, a aparecer en publicaciones de todo el mundo, libros, diarios y programas de televisión. Y a ser parte de las listas de diseñadores y arquitectos más importantes que realiza Architectural Digest (la AD100) y Elle Decor, entre otras. El año pasado publicó un libro, llamado Maximalismo, con la editorial Assouline ($71,82 dólares en Amazon), que muestra muchos de estos proyectos en todo el mundo, y también fue un éxito.

“El toque que todos buscan es ese equilibrio imposible que Bergamin consigue mezclando muebles ultramodernos de Hervé van der Straeten o Vladimir Kagan con piezas encontradas en mercadillos de Rajastán, telas de Ralph Lauren o alfombras traídas de Marruecos”, aseguró Vanity Fair.

Identificación, dice el arquitecto, es lo que buscan las personas cuando eligen a alguien que decore sus espacios. “Ellos tienen que identificarse conmigo, con mi personalidad. Diseñar es sintonía. Sintonía mía con un cliente que creará un proyecto que todos adorarán”.

Bergamin pasa entre un país y otro, no sólo por sus proyectos, sino porque tiene varias residencias (Sao Paulo, Nueva York, París y Miami). Como es fanático del color, para él todas las ciudades tienen uno asociado: Sao Paulo es verde; París, rojo y Nueva York es negra y dorada. Sin embargo, dice que su favorito es el azul. “Amo las posibilidades, las sensaciones. Es un color que me encanta. Y algunos consejos, siempre digo que hay que arriesgar. Arriésgate, no tengas miedo de cometer un error. Sé valiente en tus combinaciones, en tu vida. El color tiene que ser algo divertido. Tienes que estar feliz de jugar con sus combinaciones y posibilidades”.

Para el arquitecto la inspiración proviene principalmente de lo que ha vivido, su mundo, lo que ha leído, los viajes y de su casa, que es su refugio. También, de sus amores: sus tres bulldogs franceses, China, India y África, y su marido, el arquitecto Murilo Lomas. También, de la gran colección de arte que tiene, de artistas consagrados y nuevos (Alex Katz, Vik Muniz, Kenny Scharf, Alexander Calder, Andy Warhol y Damien Hirst, entre otros), y las obras que le gusta incluir en sus espacios.

En estos 30 años de carrera el diseño de interiores ha evolucionado, asegura. “Hoy la decoración está marcada por la diversidad. No existe un estilo predominante como en el pasado, sino varios que coexisten simultáneamente. Se ha globalizado. La demanda también es enorme. ¡Y esto es genial! Hay espacio para todos, las personas cada vez comprenden más la importancia”, dice. Para él, lo que nunca debería cambiar es el atreverse, el decir ¿por qué no? Finalmente, para Sig Bergamin, “menos es sólo más cuando más no es bueno”.

sigbergamin.com.br