Una cabaña de más de 100 años (y poco más de 40 m2) revive gracias a esta remodelación

La remodelación de esta cabaña en medio del Parque Nacional Angeles Forest, en California, se demoró cuatro años y fue un trabajo desafiante: como está tan escondida dentro del bosque, tuvieron que mover todos los materiales con mulas y carros de arrastre. Todo un desafío para el estudio de diseño Commune.

En medio del Parque Nacional Angeles Forest, en el sur de California, y justo sobre un arroyo, se puede encontrar esta pequeña cabaña centenaria. Construida a principios de 1900 junto a otras cabañas que están repartidas por el cañón de Santa Anita, la mayoría abandonadas o destruidas, es realmente un hallazgo. “Tuvimos la suerte de que esta propiedad, escondida junto a un arroyo, sobrevivió lo suficiente para que pudiéramos restaurarla”, cuenta Roman Alonso, director de Commune, el estudio de diseño que estuvo a cargo de este proyecto.

Pero recuperar este espacio no fue fácil. Desde que empezaron la construcción hasta que pusieron los accesorios finales tardaron cuatro años. “La cabaña había estado habitada esporádicamente por una familia local que la usaba como lugar de escapada de fin de semana. Por esta razón, la estructura no estaba completamente abandonada, pero terminamos arrancando la mayoría de los acabados interiores de la cabaña y comenzando desde cero. Las paredes exteriores de roca estaban en buenas condiciones y pudimos volver a techar y pintar la casa principal, siguiendo las pautas históricas del Servicio Forestal”, cuenta Alonso.

El objetivo de Commune era mantener la planta original de la cabaña y asegurarse de que el exterior se mantuviera consistente con la historia, además de entregarle por lo menos 100 años más de vida. “Buscamos maximizar la funcionalidad de cada área en los 46 m2 que tiene esta construcción. La cabaña necesitaba satisfacer las necesidades de una familia de cuatro personas, para aventuras de fin de semana o estadías prolongadas, por lo que todos los aspectos debían ser considerados y funcionales”, explica.

Para lograrlo, se inspiraron en cabañas históricas y en los tradicionales chalets suecos y franceses, y pusieron mucho énfasis en la calidad de los productos con los que trabajaron. Por ejemplo, buscaron que los textiles fueran discretos y utilitarios, pero especiales en su producción. Así, las cortinas son paneles de lona fabricados por Howe London, un antiguo molino inglés que ha estado haciendo sus telas exactamente igual durante más de 60 años.

Uno de los grandes desafíos de este proyecto fue exactamente su ubicación: como la cabaña está en un cañón y rodeada de árboles, todos los suministros, desde los materiales de construcción hasta los muebles, tuvieron que ser llevados por mulas. “Este proyecto fue particularmente emocionante y único. Nuestros expertos en mudanzas tuvieron que crear carros de arrastre manual personalizados, con ruedas de bicicleta, para caminar con todos los muebles. El terreno era extremadamente desafiante, sin mencionar los gatos monteses, las serpientes y los osos que frecuentan el área”, cuenta Roman Alonso, de Commune.

El resultado final es un refugio que está completamente conectado con el bosque y la experiencia de la vida de montaña del sur de California, sin entrometerse en el paisaje. “Es esencialmente una plataforma de aterrizaje después de un día de caminar por los cañones y explorar los arroyos: un lugar para crear recuerdos con sus seres queridos bajo el cielo estrellado de California”.