Diseño

Un canal que enseña a vivir mejor en pocos metros (y sin pedir perdón)

Hay algo casi íntimo en mirar los episodios de Never Too Small. No es solo arquitectura. No es solo diseño. Es una invitación a repensar cómo vivimos cuando el espacio escasea, cuando los metros cuadrados no sobran —y cuando, aun así, nos quedamos.

El proyecto, creado por Colin Chee en Melbourne, comenzó como un canal de YouTube dedicado a mostrar departamentos pequeños alrededor del mundo. Con el tiempo se transformó en una plataforma que explora cómo la cultura, el clima, la economía y, sobre todo, la mentalidad influyen en la forma en que habitamos nuestros hogares. Porque vivir en pequeño no es solo una decisión estética ni una tendencia minimalista de Instagram.

Muchas veces es una decisión económica. Elegir menos metros permite vivir en el barrio que amamos, cerca del trabajo, de los amigos, de la vida urbana. Es libertad antes que hipoteca. Es cercanía antes que distancia. Lo que realmente importa es la mentalidad”, cuenta Colin. Y ahí está uno de los grandes aprendizajes de Never Too Small: el buen diseño no es decoración, es estrategia. Cuando no puedes expandirte hacia afuera, cada decisión cuenta. Cada mueble, cada centímetro, cada fuente de luz natural. Todo debe responder a cómo se quiere vivir.

En espacios reducidos, el diseño se vuelve profundamente personal. “En espacios pequeños no puedes diseñar desde el plano solamente. Tienes que entender cómo vive la persona: cómo duerme, cómo trabaja, incluso cómo se relaciona en pareja. Puede parecer muy personal, pero esos detalles son fundamentales. El diseño parte del cuerpo y de los hábitos, no de la estética”. En pocos metros no hay margen para el error: la funcionalidad no es una capa adicional, es el punto de partida.

A lo largo de estos años, Never Too Small ha recorrido hogares en Singapur, Londres, Tokio, Madrid y Melbourne, y ha sido testigo de cómo la idea de vivir pequeño también ha evolucionado. Si al comienzo predominaban interiores minimalistas —casi ascéticos— hoy los espacios son más ricos, más personales, incluso más expresivos. La pandemia dejó una lección clara: la casa no puede ser un showroom. Tiene que contener.

Colin también comparte con entusiasmo los recursos concretos que han identificado en distintos proyectos. “Hay decisiones muy sencillas que cambian completamente la percepción del espacio: muebles con patas delgadas que dejan ver más suelo y permiten que el ambiente respire; espejos que amplifican la luz; cortinas translúcidas que suavizan la radiación del sol; soluciones de almacenamiento inteligentes. No se trata necesariamente de gastar más, sino de pensar mejor”.

Quizás uno de los relatos que mejor resume el impacto del proyecto es el de un hombre que, después de ver uno de sus episodios, reorganizó su departamento con estanterías y cortinas compradas en IKEA. “Una vez alguien me escribió después de ver un episodio. Reorganizó su departamento con estanterías y cortinas de IKEA y eso le devolvió la calma. Decidió quedarse en la ciudad en lugar de mudarse lejos buscando más metros cuadrados. Ahí entendí que Never Too Small no trata solo de arquitectura, sino de pertenencia”.

Y ahí está el corazón del proyecto. Never Too Small no romantiza la escasez ni impone una estética única. Muestra que vivir en pequeño puede ser una elección consciente, incluso generosa. Que aceptar la imperfección es parte del proceso, y que un hogar no tiene que ser grande para ser suficiente.

En un mundo donde el espacio urbano es cada vez más limitado, Never Too Small se siente menos como una tendencia y más como una conversación urgente. Una que nos recuerda que, a veces, no necesitamos más metros. Solo necesitamos mirar mejor lo que ya tenemos.

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