Un lugar en el mundo

Tres años tardó el arquitecto e interiorista Gregory Gatserelia en decorar este departamento en Beirut, un lugar completamente estimulante.

Creámoslo o no, vivir en hoteles de lujo todo el tiempo puede resultar aburrido. Eso fue lo que le pasó a un famoso empresario internacional y su familia, quienes decidieron establecerse finalmente en Beirut con toda la frescura del mejor estilo internacional. Ubicado en pleno centro de la capital libanesa, en un edificio moderno y de mucha altura, la tarea de decorarlo recayó en el también famoso y muy premiado arquitecto e interiorista Gregory Gatserelia, quien armó una fabulosa coreografía de muebles de su creación y piezas de arte.

En un primer momento, los dueños habían elegido para la decoración un corte clásico con molduras, chimeneas de mármol y pisos de madera. Luego de un breve encuentro con Gregory, quien rápidamente sintonizó con los dueños, el proyecto inicial cambió radicalmente de estilo.

La transformación que se llevó a cabo fue total y duró no menos de tres años y cinco viajes a Europa entre los dueños y el arquitecto, en búsqueda de muebles y obras. “El departamento estaba dividido en varios espacios separados que anulaban su grandeza y amplitud”, apunta Gatserelia. “Es por eso que decidí suprimir todo lo innecesario y unificar para hacer una zona común completamente abierta”.

En contraste con el blanco de muchas de las paredes y techos, algunos suelos se revistieron con la muy noble madera de nogal. También se ampliaron los ventanales para aumentar la luz natural y se usaron tonalidades neutras, lo que permite resaltar los tonos y las texturas de lo que habita.

La estructura es limpia, nívea y moderna. El equilibrio y la sensación de calma eran requisitos indispensables para los dueños que, debido a la frenética agenda con frecuentes viajes por el mundo, necesitaban plasmar la sensación de “llegar a casa”, aunque al mismo tiempo necesitaban un lugar en el cual recibir, tomarse una copa con amigos, dar fiestas, en síntesis, un lugar abierto a la vida social.

Y si la atmósfera del departamento es limpia, el punto cálido y estético lo pone una paleta de marrones, grises y oro con una mezcla sofisticada que va del diseño actual a un espíritu art déco. Muchos de los muebles son de impresionantes dimensiones y llevan la firma de Gatserelia. También hay piezas de diseño retro-futurista como los sillones de Warren Platner y obras de artistas como François-Xavier Lalanne.

El último paso fue potenciar las vistas circundantes, que son casi otra obra de arte de la colección, ya que se divisa como un cuadro en cada uno de los amplios ventanales que proyectan el departamento desde dentro hacia afuera y viceversa. Llena de luz si se quiere, o de intimidad cuando se cierran rápidamente las cortinas. “Para mí es clave crear mezclas vibrantes y no ortodoxas que sorprendan y estimulen la vista y la mente”, concluye Gregory Gatserelia. En esta casa lo ha conseguido.