Nada indica que aquí pueda haber un hotel. Desde la inexistente acera de la casi inexistente calle, una puertecita igualmente inexistente es invisible a nuestros ojos por parecer una pequeña casa de nativos balineses. Al entrar al hotel, creado por Walker Zabrsikie y su mujer Wendy Kassel, recorremos un caminito de piedras y, a la vuelta de la esquina, la sorpresa de nuestro viaje al Índico. Una choza de excelente porte nos hace guiños para que nos sentemos frente a la mesa que ejerce de recepción, de comedor, de oficina de diseño y hasta de pasarela de modelaje oriental. Las cabañas de bambú están suspendidas sobre los helechos del suelo, casi colgando de los árboles, diseñadas y construidas por el misterioso arquitecto chileno Pablo Luna, dos kilómetros al norte del ajetreado centro de Ubud. En cada una de las tres villas, se puede encontrar una fusión de estilos única, hecha a mano por sus dueños. Aquí, los días empiezan con agua de coco y fruta fresca, con esa tranquilidad que sólo se puede encontrar en este oasis balinense. La luna aquí no es de miel, sino de la ambrosía que nos lleva por unos días a otra galaxia.

Stone House

Jalan Tirta Tawar, Kutuh Kaja, Petulu, Ubud, Bali.

stonehousebali.com