Una estancia solitaria a los pies del río Leones, en Aysén

Construida en madera de lenga y con las técnicas tradicionales locales, esta estancia solitaria y recóndita en la Región de Aysén es despampanante, pero sencilla a la vez. La obra, en manos de Mirene Elton y Mauricio Léniz, tiene, sobre todo, pertenencia con su entorno.

Un proyecto en las Torres del Paine que no resultó llevó a los arquitectos Mirene Elton y Mauricio Léniz a viajar varias veces a la Patagonia y también a estudiar con profundidad su paisaje y su clima. Por eso, cuando en 2016 se enfrentaron al desafío de proyectar una estancia a los pies del río Leones, un lugar casi extraviado en el corazón de la Región de Aysén, tenían un paso adelantado: sabían que el viento, inapelable y absoluto protagonista en invierno y verano, ha definido desde siempre las formas de construir en las tierras del fin del mundo.

No han sido pocas las veces en que la oficina santiaguina Elton Léniz, con 28 años de aplaudida y premiada trayectoria, ha trabajado fuera de la capital. “Hemos construido en todas las regiones y cada vez que lo hemos hecho, estudiamos primero las técnicas locales. En este caso, la investigación se orientó al concepto más arquetípico de la estancia: un lugar de refugio que remite a un conjunto de unidades constructivas, habitacionales y de almacenaje”, cuenta Mirene Elton.

El análisis de la dupla llegó a conclusiones que no necesariamente son evidentes desde el lejano Santiago: como que una estancia en la Patagonia no tiene terraza, sino que el único exterior es un gran fogón que siempre es –al mismo tiempo– un semiinterior. O que una estancia en Aysén hay que construirla con madera, con revestimientos de tabla contra tabla y con un listón encima, precisamente como método de protección del viento. También que los galpones son herméticos, volúmenes muy puros y netos, o que las ventanas de las casas poco se abren y que las estancias originales, de hecho, casi no las tenían.