W man

Su estilo de vida lo llevó a vivir en este impresionante departamento, una de las residencias del hotel W. Aquí se conjugan muchas de sus características y es aquí donde logra reunir a sus amigos.

Lleva poco más de tres meses en este espectacular departamento y parece que ya fuera toda una vida. Optó por vivir en W Residence por un tema de ubicación, comodidad y seguridad. Tiene sus oficinas muy cerca, se puede ir caminando de una a la otra y volver a su casa de la misma forma. Además, es importante destacar que el dueño de este lugar es un hombre que viaja constantemente: un día puede estar en Nueva York, al otro en París y, fácilmente, puede volver por la noche a Santiago y tomar un vuelo a Brasil. Definitivamente, non stop.

Por último, no podemos dejar de lado otra de sus grandes características: este es un hombre al que le gustan sus amigos, que convida mucho a su casa y que se preocupa de que todo esté perfecto, que haya mucho ambiente y que la gente lo pase bien. Muy bien.

Estas fueron razones de sobra para que tres personas más le ayudaran a llevar a cabo la decoración y arquitectura de este departamento. Luis Fernando Moro se dedicó principalmente a la arquitectura interior, teniendo grandes ideas como unificar la cocina y el comendor en materialidad para convertirlos en un solo espacio, hacer los libreros en el living e idear uno de los ambientes de la terraza, entre muchas otras cosas. El arquitecto Diego Balmaceda también fue clave e Inés Errázuriz fue fundamental. “Ella fue quien le dio el alma al proyecto. Se dedicó a comprar los muebles, a distribuirlos y a elegir las cosas que cumplían con todo lo que yo necesitaba para vivir. A traducir mi estilo de vida. Trajo cosas de Estados Unidos, compró en Chile y mandó a hacer los muebles a las personas adecuadas. También fue quien puso en su lugar cada una de las cosas que he comprado en remates y las que han sido herencia de familia”, señala.

Piano Man

El piano es un elemento central en toda esta historia. Es el que conjuga muchas de las facetas del propietario. Porque además de ser un instrumento que compró en un remate, que es del año 1880 y que pertenecía a doña Isidora Zegers, es una de las cosas que da un carácter sin igual a este departamento. Si bien se puede pensar que un piano en un living ya es una gran iniciativa per se, éste va mucho más allá de eso. Mucho más…

¿Qué pasaría si un día usted está viendo un video de un concierto de, por ejemplo, Elton John y al mirar para el lado se diera cuenta que las teclas del piano se mueven por sí solas y tocan vigorosamente acompañando al cantante? Si ya descartó la idea de un fantasma músico, no tiene más que disfrutar de un verdadero concierto en vivo. ¿De qué se trata? De un impresionante sistema instalado por Nikola Mrksa (www.pianodisc.com) y que, sin duda, ha dejado a todos los invitados con la boca abierta. La verdad es que al dueño de este departamento más bien lo podríamos haber llamado: The Piano Man.