Las creaciones en alambre de Teresa Antiquera

Mientras estudiaba diseño, Teresa Antiquera descubrió la libertad que le daba el alambre: en vez de hacer las maquetas con palos y pegamento, como se hacía usualmente, Teresa las hacía con alambre, “por una necesidad personal de maquetear de manera más liviana y no tan sucia”, como explica. Tras salir de la Universidad, Teresa entró a trabajar en el retail haciendo vitrinas y montando eventos. Y aunque, como ella misma cuenta, la mayor parte de su creatividad la consumía el retail, nunca dejó de trabajar con alambre en sus tiempos libres.

Tras 25 años en el retail, se le presentó una oportunidad: partir con su familia a Nueva Zelanda, por el trabajo de su marido. Sin saber muy bien qué llevar, tomó una maleta y la llenó con sus alambres y chucherías. Allá, sin trabajar por primera vez, se puso a crear y diseñar en alambres. “A la vuelta decidí dar un salto y reinventarme. Yo no había vuelta atrás: el alambre era mi nuevo camino”, cuenta.

Fue así como nació Oficio Oculto, el emprendimiento a través del que crea distintas figuras, siempre con el alambre como protagonista. “Me enamoré del alambre porque es etéreo, sutil, no pesa, es dúctil. Eso me encanta. Otra cosa que tiene maravillosa es que al trabajar un objeto en alambre e intervenirlo con luz se genera un juego de luces y sombras increíble”, explica Teresa. 

En Oficio Oculto hay un área decorativa, con objetos como lámparas, jaulas y coronas, y otra área más conceptual, donde trabaja en formatos más grandes a nivel de mural, con peces koi, grullas y gregarios. Todos los pedidos se hacen a través de su Instagram, @oficio_oculto.